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Hace unas semanas acudimos a la presentación nacional del Audi e-tron GT, dónde tuvimos ocasión de ponernos al volante de las dos versiones que la marca ha lanzado, incluida la versión RS e-tron GT. En aquella presentación nos “regalaron” una grata sorpresa, ya que nos dijeron que tendríamos ocasión de poner a prueba al e-tron GT en el Circuito del Jarama, dentro del marco de los cursos de conducción Audi Driving Experience, y más concretamente dentro de uno específico el de los Sportcar.

Ya podéis imaginaros que, en ese momento, la sonrisa que se nos quedó grabada en la cara era de la misma magnitud que la del mismísimo joker, pues si ya, en carretera abierta habíamos tenido una experiencia más que electrizante a bordo del e-tron GT, en el trazado del Jarama esto se amplificó de forma exponencial.

En muchas pruebas de las que llevamos a cabo, siempre os decimos que hay coches cuyas pruebas se deberían, o nos gustaría para poder contároslo después llevarlas a cabo en circuito, por todo lo que conlleva y sobre todo por llevarlos al límite sin ningún tipo de riesgo como sucede en la carretera. Sin duda, los cursos Audi Driving Experience, son el marco ideal para mejorar tu conducción, a la vez que para aprender y poner en práctica todos lo consejos que te ofrecen para que tu experiencia al volante se traduzca en una conducción más segura, y si encima esto, lo haces al volante de dos deportivos, como el Audi R8 V10 Performance o el Audi RS e-tron GT, todo esto se convierte en una experiencia que te lleva a pensar que el mundo de los coches eléctricos no será tan aburrido como algunos piensan, por el hecho de dejar atrás todo lo que ofrece un deportivo de altas prestaciones con motor de combustión.

Sinceramente, y a título personal, después de haber llevado a cabo este curso, os puedo asegurar, que la única diferencia que encontré entre ambos coches fue el sonido del motor V10 del Audi R8, por lo demás, el RS e-tron GT, estuvo superlativo. Cuando probamos este coche en carretera, en la presentación nacional, le sacamos un par de pegas; nos demostró ser un poco cabezón a la entrada de las curvas y la dirección no nos pareció muy deportiva, más bien demasiado asistida para nuestro gusto. Tras pilotarlo en el Jarama, hemos conseguido por lo menos quitarnos la idea de que es un coche cabezón.

Audi Driving Experience Sportcar

Nuestra mañana empezó con una clase teórica, dónde los pilotos e instructores de la marca, nos dieron unos tips de lo que conllevaría nuestra jornada en el Circuito del Jarama, un trazado técnico, rápido y plagado de desniveles que hacen de este circuito un lugar ideal para poner a prueba tu destreza como piloto. Nos hicieron hincapié en las pautas más básicas y normas a seguir tales como la posición al volante, como trazar las curvas, dónde debemos mirar para anticiparnos y las referencias que debíamos tomar para conseguir una trazada perfecta.

Todas estas pautas son muy importantes, pero además, y dado que uno de los coches con los que íbamos a pilotar era 100% eléctrico, muchas de estas cosas tal y como nuestra mente las conoce cambiarían a la hora de ponernos al volante, y así fue, sobre todo por las referencia a la hora de frenar, acelerar, salir de la curva y enlazar la próxima, ¿por qué?, por una sencilla razón, la aceleración que tiene el RS e-tron GT es tal, que la transición entre curvas hace que pierdas cualquier referencia que puedas tener pilotando un coche de combustión.

Antes de dejarnos sendos bólidos, Audi se quiso asegurar, de que, por un lado, sabíamos frenar, y por otro sabíamos acelerar, así que nos llevaron a dos estaciones para llevar a cabo dos pruebas.

En la primera estación, nos encontramos con el precioso Audi R8 V10 Performance, sus 600 CV y con un sonido que es música celestial para cualquier Petrol head. Aquí, debíamos acelerar el coche a fondo, para después llevar a cabo una frenada con esquiva, para después detenerse en una línea de meta regulando en todo momento la frenada. En esta prueba, por así decirlo, puntuamos con un 8,5, ya que la primera de las 3 pasadas que hicimos nos llevó a tocar y soltar el freno en la primera de ellas. La sensación de aceleración del R8 es brutal, tanto como la de frenar a fondo a 120 km/h, velocidad a la que llegas más o menos al punto de frenada, dónde sus discos carbocerámicos detienen el coche como si no hubiera un mañana.

Llegamos a la segunda estación y aquí nos encontramos de frente con dos unidades del RS e-tron GT con sus 646CV de potencia y sus 830 Nm de par, pero, con un sonido parecido al de un caza de la Guerra de las Galaxias. Esta prueba la haríamos enfrentándonos a un compañero y se trataba de salir los dos desde parado para 100 metros mas tarde detenernos en un cuadro donde literalmente cabía el RS e-tron GT sin pasarnos de la línea claro, pues eso penalizaba.

Nos ponemos al volante del e-tron GT, escuchamos por el walkie, 3, 2, 1 y dejamos el pie del freno para hundir el pie en el acelerador y sentir cada uno de los Nm de para para salir literalmente catapultados hacia la línea de meta para con contundencia detener a esta berlina deportiva dentro del cuadrado marcado. Teniendo en cuenta quien era nuestro rival, los dos nos pasamos de frenada…, pero aun así ganamos, lo que nos llevó a repetir la prueba. ¡Repetimos la experiencia, sentimos de nuevo como nuestro cuerpo se queda literalmente pegado al respaldo del asiento y TACHAN!… ganamos! lo que nos lleva a volver a probar suerte con al última de las pasada, que dicho sea de paso y sin ánimo de alardear la bordamos.

Pues bien, ambas pruebas apuntaban a que lo que venía después sería al colofón de una traca en la que todo momento esperas el petardazo final, y señores, así fue.

Nos dieron a escoger cual de los coches queríamos probar primero, así que nos decantamos por el Audi R8 V10 dotado de un motor atmosférico TFSI que rinde una potencia de 620 CV y 580 Nm de par capaz de lanzarse de 0 a 100 km/h en tan solo 3,1 segundos y de alcanzar 330 km/h. Todo ello con un peso contenido de 1.670 kg y con un equipamiento y arsenal tecnológico entre el que cabe destacar una barra estabilizadora para el tren delantero, suspensión adaptativa o frenos de carbono, pensado todo para ofrecer una dinámica de conducción propia de un coche de competición, pero llevado a su uso diario.

Ponemos en marcha el V10, para sentir el gorgoteo de un motor que cuando lo estiras ofrece un sonido celestial, sonido que percibimos al final de la recta del Jarama, donde entramos para encarar la primera de las curvas de derecha que nos llevará a seguir a nuestro piloto guía que en todo momento nos iría dando instrucciones para que nuestra experiencia la disfrutáramos al máximo. La facilidad con la que se trazan las curvas con el R8 es bestial, a la vez que sientes como los 620CV quieren en todo momento cruzar la parte trasera del coche, peeeeeero… como no nos dejaron activar el modo Performance, por aquello de que no pasara nada grave, no pudimos comprobar, aun así, disfrutamos de 4 vueltas al circuito encarando cada una de sus curvas con decisión y tratando de seguir a nuestros compañeros.

Una vez más, el R8 nos sorprendió por lo fácil que es de conducir con todo su arsenal tecnológico conectado, donde ves y compruebas que el control de tracción en un deportivo de esta casta el esencial, sobre todo en carretera abierta. La transición entre curvas es perfecta, y por sacar alguna pega, siempre diremos que la dirección es precisa, pero demasiado asistida para nuestro gusto, por lo demás, y teniendo en cuenta que este coche lo hemos probado en tres circuitos diferentes, es con uno de los deportivos que más hemos disfrutado.

Volvemos al pitlane plagados de sensaciones y con la adrenalina a punto de salir del casco, y para comentar con nuestros compañeros y el piloto que nos ha guiado como ha sido nuestra experiencia, a lo que el nos dice… “sí habéis disfrutado con el R8, esperar a ver con RS e-tron GT”… esto todavía nos hace más ansiar ponernos al volante ya.

Pues bien, llegó la hora de la verdad. La hora de PILOTAR al que Audi asegura es el mejor coche que han fabricado en toda su larga vida. Un deportivo que aúna la tecnología con la deportividad, y que seguramente, como ya lo ha hecho su primo no tan lejano y con el que comparte plataforma el Porsche Taycan, convertirse en uno de los referentes coches eléctricos deportivos.

El RS e-tron GT monta un motor síncrono de excitación permanente en cada uno de sus ejes, alimentados por una batería de litio de 800 voltios y con una capacidad total de 93 kWh. Con esta combinación disponemos de 646CV y de un par motor de 830 Nm, cifra a las que puedes estar acostumbrado escuchar en deportivos de esta talla, pero que para un coche eléctrico son una verdadera pasada. De 0 a 100 en 3,3 segundos (2 décimas más que el R8 V10) y es capaz de lanzarse hasta los 250 km/h, velocidad que tiene autolimitada.

Ahora hacemos esta reflexión, hemos de tener en cuenta que este coche lastra 2.422 kilos, o lo que es lo mismo, pesa 742 kilos más que el R8 V10 Performance, o 282 kilos más que el Audi RS7 Performance el que se podría decir que es su homólogo dentro de la marca con motor de combustión. El centro de gravedad del RS e-tron e más bajo que el R8, gracias a la disposición en el plano del coche de las baterías lo que equilibra el reparto de pesos en un 50/50, algo ideal sobre todo teniendo en cuenta su lastre.

Dentro de su equipamiento de serie encontramos las suspensión adaptativa, las barras estabilizadoras activas y el eje trasero direccional, elementos clave sin duda para que toda esta masa sea capaz de trazar curvas ofreciendo en todo momento un agarre optimo a la vez que una sensación de firmeza que no te haga pensar que por culpa de su peso estas más al volante de un SUV que de una berlina. Amigos, nada más lejos de la realidad.

Tras estos pequeños apuntes, volvemos al circuito. Nos ponemos al volante, nos acomodamos en los asientos deportivos y ajustamos todo lo necesario para poder entrar a pista. A diferencia del R8, cuando pulsamos el botón START, tan solo se escucha un zumbido eléctrico, sonido que se irá amplificando a la par que vamos ganando velocidad.

Entramos en pista, y llegamos a la primera de las curvas, un giro de derechas donde seguimos a la liebre que, poco a poco tomando velocidad, a la vez que su piloto nos va dando indicaciones de como debemos trazar las curvas con este coche. A la par vamos ganando velocidad y vemos como cuando entras con decisión en una curva el coche por su masa, volumen y peso intenta escupirte hacia el exterior, peso si agarras el volante con firmeza eso se mitiga. Salimos de las eses de Lemans y encaramos la Rampa Pegaso hundiendo el pedal del acelerador viendo como la aceleración, la capacidad que tiene para ganar velocidad es abismal, lo que te lleva a enlazar curvas con una facilidad pasmosa. Encaramos el puente Dunlop y tras mirar el cuentakilómetros aprecio que marca casi 180 km/h, menuda barbaridad, pero se que cuando tenga que frenar, el equipo de frenos de carburo de tungsteno cumplirá con su cometido a la perfección, llegamos a la Hípica y tomamos el giro de derechas donde una vez más nos damos cuenta de que la capacidad de tracción es brutal, y un dato, hasta este momento el control de tracción no ha hecho aparición.

Seguimos trazando curvas para llegar a Bugatti, donde aquí si que debemos tener en cuenta sus 2,5 toneladas para llegar a la frenada y hacer el giro de izquierda, y tras hacer esto, de nuevo aceleramos y salimos despedidos como un mísil para encarar la próxima de las curvas, llegamos a la recta y dejamos pasar al compañero que llevábamos detrás para que sea el quien disfruta ahora tras la liebre y mientras esto sucede, recuerdo que estaba pensando… “menudo juguete se han sacado de la manga estos de Audi, nada que envidiar al Taycan, y muchísimo menos, a su hermano el R8 V10”.

Entramos al pitlane, y algo raro me sucede, no quería bajarme del coche, pues pensaba que estaba en el día de la marmota, y como si de un sueño se tratara volvería a la pista de nuevo, pero una monitora muy amable abrió la puerta de mi RS e-tron GT y me despertó. Como angel caído del cielo, me preguntó… ¿Qué tal ha ido? Y tardé creo 3 o 4 segundos en decirle… “impresionante”. La próxima conversación la tuve con Guille nuestro piloto guía, al que le confesé, que me lo había pasado mejor con este coche en el Jarama que con el R8 V10, a lo que me contestó, “no me extraña, este coche es una pasada y sorprende mucho cuando lo pilotas en un trazado como este”.

Pues bien, si tenemos que hacer un resumen de nuestra experiencia del curso Sportcar, lo resumiríamos diciendo que todo aquel petrolhead que quiera sentir lo que es un deportivo eléctrico que lo haga, que prueba esta experiencia y se quitará la espina de que los coches eléctricos son lavadoras. No es así, la deportividad no está reñida con la tecnología y Audi así nos lo ha mostrado con esta increíble experiencia.

Si quieres poner a prueba tu destreza al volante de un Audi, en cualquiera de sus cursos, puedes acceder a las diferentes modalidades y fechas en Audi Driving Experience.

Solo nos queda agradecer una vez más a la marca y al departamento de prensa que nos permitieran disfrutar de una actividad como esta, con dos coches excepcionales; por un lado, con el R8 V10 Performance, un referente dentro del segmento de los deportivos de combustión y por otra con el Audi RS e-tron GT, el que por ahora es nuestro referente dentro del segmento de los eléctricos.

Escrito por, Miguel Angel Solá

 

 

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