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La variante Ford Focus ST abre las puertas al mundo deportivo de la marca americana, siendo el futuro Focus RS el modelo más radical de la gama. Su motor 2.3 Ecoboost de 280 CV, cambio manual y la tracción delantera le convierten en uno de los compactos con más esencia del mercado. Su equilibrado conjunto lo convierte en un juguete utilizable durante el día a día.

Los aficionados al automovilismo vivimos momentos algo confusos. Las normativas europeas y las pautas mundiales contra el cambio climático se han cebado con un sector que, no solo da empleo a millones de trabajadores, también es el culpable de las ilusiones y la felicidad de muchos propietarios. En contrapartida, los fabricantes han accedido a un nivel de desarrollo tan superior que el mercado ofrece modelos generalistas con potencias nunca antes vistas.  La segunda época dorada del compacto deportivo está aquí y lo hace de la mano de coches como el nuevo Ford Focus ST.

No es el más potente del segmento con apenas 280 CV pero, como es habitual, destaca por su chasis y sus sensaciones de conducción. Antes de pasar a detallar las impresiones tras sus mandos, repasemos que diferencias aporta respecto a su modelo base e incluso al acabado ST Line que tanto éxito comercial le ha aportado.

Más adelante saldrá al mercado la opción familiar de esta variante GTI pero, por ahora, el interesado deberá conformarse con su plataforma cinco puertas compacta. Para poder identificarlo rápidamente el truco está en su frontal, con la parrilla de panal de abeja y el logotipo ST en su lateral derecho (mirándolo de frente). Su color es, de lejos, lo más llamativo. Este tono Orange Flury te pone en antecedentes de su carácter juguetón.

También es específico el recurso de los embellecedores cromados en las piezas laterales del paragolpes inferior y las impactantes llantas de 19 pulgadas. A través de estas podemos ver el sistema de frenos de 330 mm delante y una pinza pintada en rojo para expresar esa deportividad. En su zaga destaca el difusor trasero en dos colores y el par de salidas de escape a ambos lados. El alerón ya lo monta el acabado ST Line del que hablábamos anteriormente.

Como sucede con el exterior, el interior mantiene la sobriedad y sencillez. Muchos pueden criticar esta falta de aspectos racing pero… no olvidemos que la gracia de un hot-hatch es esconder su garra tras un manto de funcionalidad y saber estar. El salto cualitativo de este compacto se hace notar en los materiales utilizados pero también las formas más europeas de su salpicadero. Para gustos colores pero sigue sin estar al nivel de sus competidores en este último aspecto, siendo más tosco y antiguo incluso acabado de lanzar.

Al diseño de este Ford Focus ST no le vendría mal algún guiño o colorido. A cambio, tenemos varios detalles del acabado ST Line en aluminio y las costuras blancas en asientos, palanca de cambio  y volante achatado. Eso sí, los semi-baquet firmados por Recaro llegan de serie y destacan por su buen equilibrio entre agarre, sensaciones y confort.

Tampoco está nada mal el equipamiento tecnológico, empezando por la pantalla central de 8 pulgadas con sistema de infoentretenimiento Sync 3. Es una mejora que estrenó el modelo “al uso” y que era más que necesaria para poder competir con sus rivales en aspectos como la navegación y conectividad (Android y iOS). En cuanto a sistemas de ayuda a la conducción y seguridad, deberás recurrir a los paquetes opcionales para poder contar con el crucero adaptativo, parking assistant o el reconocimiento de señales pero está bastante bien equipado de serie. Los faros LED adaptativos, el Head-up dislpay, los asientos y volante calefactados, el sistema de audio Bang & Olufsen también son opcionales.

Su habitabilidad interior no varía respecto al Focus normal, así que mantenemos su fila trasera para dos personas de tamaño medio y una tercera muy pequeña (un niño). El maletero ofrece una capacidad de 375 litros que puede alcanzar los 1.354 en caso de abatir los asientos.

Un coche para tramos

Un lobo con piel de cordero. Así debe ser un buen compacto o GTI. El Ford Focus ST cumple a la perfección ese concepto con un bloque gasolina 2.3 EcoBoost de 280 CV bajo el capó. Está mecánica supone un aumento de 30 CV más respecto al modelo anterior y pasa de los 340 Nm de par máximo a 420 Nm.

Se nutre de un turbocompresor de geometría variable para incrementar sus prestaciones y firmar una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 5,9 segundos (6,5 el modelo anterior). Un empuje de lo más divertido en el que también aporta su granito de arena la función Launch Control. La velocidad máxima alcanzable son 250 km/h pero su verdadera esencia no se encuentra en las autopistas, de ahí que nos dirigiéramos rápidamente al primer tramo de montaña.

Este nuevo motor dota al Focus ST de un comportamiento más lineal y lleno desde bajas vueltas hasta la zona alta del marcador. Se estira lo suficiente como para no tener que cambiar marchas constantemente pero su verdadera fuerza y par se encuentra justo en la zona media, entre las 3.000 y 4.000 rpm dejando la máxima entrega de potencia a las 5.500 vueltas. Esto nos proporciona un motor altamente disfrutable y que, curva tras curva, nos convence por su equilibrio con el resto de elementos: Transmisión, tracción y chasis.

Por ahora solo se puede adquirir con cambio manual de seis velocidades y muchos preferirán esperar al modelo con transmisión automática de convertidor de par. No les culpo, el confort del automático es difícil de combatir y más cuando hablas de un coche de diario con el que escaparse de vez en cuando. De todas formas, los amantes de la conducción deportiva siguen y seguirán prefiriendo el control de una buena palanca de cambios y el embrague.

Además, con el sistema Rev match del Focus ST bajar de marcha es cosa de niños. Esta ayuda electrónica hace que el propio vehículo realice el punta-tacón por él mismo, elevando los giros del motor al pisar embrague y bajar velocidad. De este modo evitas un posible bloqueo de las ruedas y el típico vacío de potencia que se produce si no eres un conductor muy experimentado.

La tracción es otra de las grandes bazas de este nuevo Focus ST ya que, pese a ser delantera, se nutre de un diferencial autoblocante mecánico pero con ayuda electrónica. En cuanto detecta cierta pérdida de adherencia en alguna de las dos ruedas enviará toda la potencia a la contraria, haciendo que el paso por curva sea firme, estable y muy rápido. Con modelos como este compacto recuerdas que no es necesaria tanta caballería bajo el capó para pasarlo en grande. La gran mayoría de propietarios no serían capaces de sacar de sus casillas a este ST y, en cambio, podrían disfrutarlo en un entorno de seguridad y sin llegar a límites innecesarios.

Todas estas mejoras no serían posible si Ford no trabajase también otros aspectos como la suspensión o la dirección. Ambas son bastante firmes incluso en el modo de conducción Normal, al que se suman el Sport, Track y Mojado. Estos perfiles afectan notablemente a la deportividad del conjunto, el sonido de escape y la reactividad del motor pero llegan con el paquete performance opcional. Muy recomendable para pasarlo en grande en un tramo de curvas.

Nada de lo que estamos hablando sería igual sin los neumáticos Michelin Pilot Sport 4 calzados en esta unidad. Muchos olvidamos la importancia de las gomas pero, son lo único capaz de transmitir las bondades del Focus ST y su motor a la carretera. Esto y poder frenar el vehículo en cualquier momento, un aspecto asegurado por su sistema de frenos. Lo único negativo fue que notamos cierta fatiga en los últimos compases de la jornada, lógico si tenemos en cuenta el ritmo de la prueba.

Como lógico fue también su consumo. La firma homologa un gasto de 8,2 litros a los 100 kilómetros según ciclo WLTP y al contrario de lo que sucedía anteriormente, es bastante fiable. Nosotros no conseguimos reducirlo de los 9 litros pero vemos muy viable alcanzar ese dato en una conducción diaria.

Conclusión

Los datos del Ford Focus ST pueden quedar enmascarados por las increíbles mecánicas de sus rivales. No olvidemos que para pelear contra modelos como el Seat León Cupra, Honda Civic Type R o Volkswagen Golf R todavía tienen que sacar de la chistera el Focus RS. Tras probar la versión ST estoy convencido de que podrá, y sobrado. En el caso del modelo probado estamos, en cambio, ante un compacto más equilibrado.

Su conjunto es de lo más juguetón pero podría quedarse corto para gente experimentada. Sobre todo por la capacidad de frenada y su potencia, muy bien repartida y con una entrega firme pero poco pasional. El sonido, en cambio, es toda una fiesta que puede llegar a parecer excesiva. Mejora en todos los aspectos respecto al modelo anterior: Estética, equipamiento, dinamismo y agarre. Eso sí, el precio de salida es de 35.150 euros pero con los extras puede estirarse hasta casi los 39.000€, aun así, sigue siendo una opción viable por precio y sensaciones dentro de su segmento.

Agradecimientos

  • Ford España
  • Omya Clariana
  • Fotografías: Cristóbal Arjona