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El Ford Explorer puede presumir de ser el SUV más vendido en estados unidos, gracias claro está, a que lleva en el mercado desde el año 1990. Esta séptima generación del Explorer presentada en 2020 y que aterriza en Europa lo hace junto al Ford Mustang, siendo ambos modelos los principales representantes para nuestro mercado.

El Ford Explorer es un coche grande, como los que encantan en el mercado americano, de ahí y no es de extrañar que este coche sea muy importante para la compañía en ese mercado, dónde desde hace 30 años ha sido el SUV más vendido en EEUU. Allí tener un coche de esta talla, es decir de 5,063 mm de largo, con una anchura de 2.285 mm y una altura de 1.783 mm es lo más normal del mundo. En Europa, estas medidas se encallan un poco, aunque disponer de 7 plazas que además pueden disfrutar de un mega maletero cuya capacidad oscila entre los 240 litros hasta los 2.274 si replegamos los asientos traseros es toda una proeza.

Su diseño marca las líneas de un SUV poderoso, un coche de gran tamaño, parecido si no menos a un tanque. En el poderoso frontal destaca el capó que es completamente horizontal, así como la parrilla en color negro donde se enmarcan a dos faros de tecnología LED que le dan una mirada desafiante a esta parte del coche.

En la parte lateral destacan las llantas de 20”, así como la pequeña ventanilla situada tras el pilar C, siendo esto un guiño a las anteriores generaciones del Explorer, mientras que, en la zaga, lo más destacable y como debe de ser son las dobles salidas de los escapes. Ford aun siendo un coche híbrido enchufable quiere dejar muy claro, que aquí, en este modelo, prevalece la combustión.

La marca ha conseguido algo envidiable, y es traer este coche, que luce el acabado ST- Line con un equipamiento tan completo que tan solo permite de forma opcional escoger el color de la pintura exterior, de esta forma, y de cara a sus más directos competidores, se posiciona como una de las opciones más racionales en cuanto a precio, establecido en  79.350€, sin descuentos comerciales a lo que solamente podemos sumarle los 1.400€ de la pintura Blanco Start que lucía nuestra unidad de pruebas.

El habitáculo ofrece una sensación premium y a la vez que da una muestra en lo que a tecnología se refiere, gracias al uso, por un lado, del cuadro de mandos representado en una pantalla de 12,3” y a la pantalla de 10,1” situada en la consola central en posición vertical, algo a lo que sinceramente, al menos en una semana, cuesta acostumbrarse. Mirado por otro lado, la stories en Instagram han triunfado, y son ¡en este formato!

Tras el volante multifunción, encontramos el cuadro de mandos digitalizado de 12,3” donde se ofrece multitud de información para el conductor y que es personalizable en lo que a representación se refiere. El sistema de infoentretenimiento que forma parte del sistema multimedia SYNC3 está representado en la consola central en una pantalla táctil dispuesta de forma horizontal de 10,1”, algo que es raro, porque esta pantalla a nuestro gusto queda muy alto y poco integrada. Esta es compatible con Android Auto y Apple CarPlay, lo que permite una conectividad total con los smartphones de última generación. Bajo esta encontramos el sistema de climatización que recurre a mandos analógicos, por suerte, por lo que es fácil recurrir a cualquier de sus funciones sin tener que buscarla en algún submenú, dentro de otro menú.

En la parte baja de la consola únicamente encontramos dos mandos giratorios, el primero de ellos para el cambio y el segundo más pequeño para el selector de modos de conducción.

Los asientos delanteros son dos butacones XXL, en los que gracias a los numerosos reglajes eléctricos de que disponen es fácil acomodarse en ellos. Disponen además de calefacción y ventilación de función masaje, lo que invita a pasar largas horas al volante del Explorer para disfrutar del gran viajero que es.

La fila trasera dispone por así decirlo de tres asientos básicamente de uso individual, siendo el central un poco más pequeño que los laterales. Estos asientos pueden regularse de forma longitudinal, lo que deja mucho espacio entre las piernas y el respaldo de los asientos delanteros. Pensemos que estamos frente a un coche que tiene una batalla de más de 3 metros, y esto en el interior se nota y mucho. Para acceder a la segunda fila de asientos, compuesta por dos plazas, hemos de reclinar los asientos laterales lo que te deja un acceso más o menos cómodo a estas. Estos asientos se levantan o repliegan eléctricamente siempre y cuando el coche esté en marcha, algo que no acabamos de entender muy bien… pero bueno… cosas de la marca.

Como buen coche americano y pensado para estar largas hora dentro de él, encontramos repartidos por el habitáculo hasta 12 porta bebidas, además de diversos huecos en los que puedes guardar cosas y 6 tomas USB.

En lo que a equipamiento se refiere el Explorer, que en Europa se dispone únicamente con el acabado ST Line, encontramos una dotación digna de admiración, que deja poco margen para opcionales. Entre este equipamiento encontramos elementos como el sistema multimedia SYNC3 con pantalla de 10,3”, llantas de 20”, faros LED, tapicería de cuero, sistema de cámaras 360º, cuadro de mandos digital de 12,3”, sistema de sonido B&O con 14 altavoces y 1.000 W de potencia, asientos delanteros eléctricos con memoria, asientos delanteros climatizados y traseros calefactados, climatizador automático de tres zonas, cámara de 360 grados, así como diversos asistentes o la conducción autónoma de Nivel 2 entre muchos otros.

La propulsión del Ford Explorer Plug-In Hybrid está comprendida por un sistema híbrido enchufable, compuesto por un 3.0 V6 EcoBoost de gasolina que rinde una potencia de 350 CV de potencia y 555 Nm de par además de un motor eléctrico capaz de añadir 100 CV de potencia extra, lo que se traduce en una potencia combinada de 457 CV y unos imponentes 840 Nm de par.

El motor  eléctrico se encuentra acoplado a la caja de cambios automática de 10 velocidades, y permite mover al Explorer hasta los 135 km/h en modo 100% eléctrico. Para alimentarlo, encontramos una batería de ion-litio de 13.1 kWh de capacidad, que puede recargarse con la toma de carga situada en la aleta delantera (tarda 5 horas y 50 minutos con un enchufe convencional), aprovechando la regeneración durante las desaceleraciones o bien, empleando el motor térmico, siendo esta la opción menos recomendable en aras de aumentar así el consumo de combustible.

La autonomía en modo eléctrico es de hasta 42 kilómetros en ciclo WLTP. En modo combinado, la marca ha conseguido homologar un consumo medio de 3,1 litros a los 100 kms. Las prestaciones son igualmente impresionantes ya que es capaz de lanzarse de 0 a 100 km/h en tan solo 6 segundos y de alcanzar cómodamente hasta los 230 km/h de velocidad punta. Durante nuestra prueba, en modo 100% eléctrico conseguimos hacer del tirón, circulando por autovía y autopista 36 kilómetros de los 42 anunciados algo que no está nada mal.

Para transmitir al asfalto la potencia de ambos motores, encontramos un sistema de sistema de tracción a las cuatro ruedas inteligente, capaz de variar la cantidad de par que envía a cada eje en cuestión de milisegundos, variando así y de forma automática entre propulsión o tracción a las cuatro ruedas en función de las condiciones que nos encontremos en cuanto a lo que adherencia se trata.

El sistema híbrido del Explorer se puede modular a través de sus cuatro modos de funcionamiento:

  • EV Auto: De forma automática el coche decide usar el motor eléctrico en función de la carga de la batería y la conducción.
  • EV Now: Se prioriza el uso del sistema eléctrico.
  • EV Later: Se prioriza el sistema de combustión para preservar la carga de la batería.
  • EV Charge: El motor de combustión carga la batería.

Para optimizar la conducción en cualquier situación el selector de modos de conducción nos permite escoger entre siete preseleccionados; Normal, Sport, Pista, Resbaladizo, Remolque, ECO y Nieve o Arena Profunda. Cada uno de ellos está configurado para ofrecer en estas situaciones el mejor rendimiento de todo el conjunto.

La transición entre el motor eléctrico y el de combustión es imperceptible en condiciones normales, la cosa cambia si decides hundir el pedal del acelerador cuando utilizas el sistema híbrido. Con ambos motores funcionando al unísono, la capacidad de aceleración es tal, que para pasar de 0 a 100 km/h tan solo precisas de 6 segundos, cifra que no parece gran cosa, pero hemos de tener en cuenta que llevamos entre manos 5 metros de largo y un peso de 2,6 toneladas.

Ponemos en marcha al Ford Explorer, y como en casi todos los híbridos enchufables, prima el uso del motor eléctrico si tienes batería, por lo que la primera arrancada la hacemos en modo 100% eléctrico. A bajas velocidades y con este modo accionado el Explorer no parece el mastodonte que realmente es, por su suavidad y manejo. Ahora bien, cuando el motor V6 de combustión entra en acción y sus 825 Nm de par cumplen con su función este SUV es un misil.

En autovía o autopista, este Explorer hace gala de ser un gran y excelentísimo viajero, que ofrecerá a todos sus ocupante un alto nivel de confort. En carreteras reviradas, si bien es cierto que ni su tamaño ni su peso juegan a su favor, se mueve con bastante soltura, eso sí, tienes que tener muy claro donde están los límites, pues sus casi 2,5 toneladas, son gobernables gracias a la electrónica y a los diferentes elementos que velan por tu seguridad, pero si decides desconectar estas ayudas, fácil es ver como la trasera empieza a querer jugar, dibujando en algún que otro caso un pequeño y filo hilo negro a la salida de las curvas en el asfalto.

Uno de los elementos que si hemos encontrado a faltar en un SUV de esta envergadura es un sistema de suspensión neumática, que propiciara por ejemplo facilitar la entrada y salida del coche o bien la carga de bultos en el maletero, además claro está de algún tarado más firme para conducción por carreteras de montaña. Aun así, su esquema de suspensiones McPherson con barra estabilizadora en el eje delantero y estabilizadora en el trasero hacen que este musculoso SUV se mueva con bastante soltura.

El Ford Explorer nos ha dejado buenas sensaciones como SUV de gran tamaño que es y sobre todo por su relación calidad precio. Recurrir a alguna de sus alternativas como el Audi Q7 55 TFSIe, el Volvo XC90 o el BMW X5 xDrive 45e supone tener que desembolsar una media de 15.000€ para estar en igualdad de condiciones con respecto a este vehículo, lo que hace sea una opción interesante. Ahora bien, debes tener muy claro para que quieras un SUV de este tamaño por lo que ello supone, aunque está claro que quien acceda a un vehículo así, lo hará porque necesite espacio, creemos firmemente que esto en Europa es así, y en el caso de EEUU porque es ver quien tiene el coche mas grande.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Ford España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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