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Volkswagen ha querido con el ID3 empezar una nueva era dentro de la marca introduciendo así a la familia ID, renovando incluso su logotipo. De ahí, que el “3”, indique que estamos ante la tercera y no menos importante etapa de una marca que lleva a sus espaldas 87 años de trayectoria, y que con esta nueva familia se introduce de lleno en la electromovilidad para de aquí a 2030 cumplir con sus objetivos en el tedioso proceso de la electrificación de sus vehículos.

La producción de este coche se llevará a cabo en la planta de Zwickau, cerca de Dresde, donde también se fabricará el Volkswagen ID4. Una de las cosas a destacar, es que, tanto para la fabricación como para el futuro achatarramiento, Volkswagen producirá a sus miembros de la familia ID con energías 100% renovables. Además, en el futuro se encargará del reciclaje de las baterías o las reutilizará en conceptos denominados Second Life. Todo esto hace que el ID sea un coche CO2 neutral, algo que Tesla no ha conseguido a la hora de fabricar sus coches.

El ID3 es el primer vehículo 100% eléctrico de Volkswagen fabricado con la nueva plataforma modular de propulsión eléctrica (MEB) del grupo con las ventajas que ello supone, entre ellas su habitabilidad. Mide casi lo mismo que un Golf, de hecho, es tan solo dos centímetros más corto (4,26 metros), pero su batalla de 2,76 metros y sus cortos voladizos dejan mucho espacio en las plazas traseras, zona en la que la plaza central al carecer de túnel de transmisión se puede viajar cómodamente.

El diseño exterior del ID3 utiliza el nuevo lenguaje de la marca, donde hasta se ha renovado el logotipo de Volkswagen. En el frontal destaca la no parrilla, dejando así una superficie limpia en beneficio de la aerodinámica donde vemos unos faros rasgados unidos por una tira led, mientras que en la vista lateral se aprecia su tamaño a la vez que deja bien claro que estamos frente a un coche en el que todo está pensado para y por ser de todo menos discreto. En la zaga destacan los pilotos traseros engastados dentro de una superficie negra, así como el pequeño alerón del techo y el nuevo logo con la denominación del modelo. El ID.3 es un coche sumamente aerodinámico con un coeficiente de 0,27.

Habitáculo tecnológico y minimalista

En el interior, vemos un diseño totalmente minimalista, que nos llega a recordar un poco al del BMW i3. Tras el volante encontramos un display digital de 5,3” a modo de cuadro de mandos y a su derecha el selector del cambio. En la consola central una pantalla táctil de 10” denominada DiscoverPro es la encargada de gestionar todo el sistema de infoentretenimiento. Muchas de sus opciones se pueden ejecutar mediante comandos de voz, así pues, si queremos por ejemplo subir la temperatura del habitáculo tan solo deberemos decir, “Hola ID, tengo frio”. Esto permite claramente no desviar la atención sobre la conducción, algo que propicia claramente la seguridad al volante.

Tan solo hay tres botones físicos en todo el habitáculo, los dos para subir y bajar las ventanillas delanteras y traseras y el botón de encendido y apagado. Esto es una muy buena solución, pero requiere de un pequeño periodo de adaptación, ya que por ejemplo para bajar las ventanillas traseras solamente lo puede hacer el conductor desde esos dos botones mencionados.

Hay detalles en el habitáculo que nos han encantado, como su disposición y la ergonomía, pero otro, como los plásticos de la parte baja o los laterales de las puertas nos han dejado una mala sensación. Estamos frente a un Volkswagen que ha sido encasillado dentro de la propia marca como un “primo eléctrico” del Golf y la calidad que se percibe no es la misma.

La habitabilidad en las plazas delanteras es generosa, y los asientos, aun no siendo de corte deportivo sujetan bastante bien el cuerpo. El hecho de que no tengamos un túnel de transmisión deja mucho espacio que ha sido ocupado por diversos huecos para guardar objetos. En las plazas traseras son tres los ocupantes que podrán viajar. Por su parte, el maletero dispone de una capacidad de 385 litros, 5 más que un Golf, cifra que abatiendo los asientos traseros aumenta hasta unos muy generosos 1.267 litros.

Una de las cosas a destacar del habitáculo es el gran trabajo que la marca ha llevado a cabo para insonorizarlo, ya que apenas se percibe ruido del exterior, ni si quiera el de los neumáticos montados en las llantas de 19”.

Para configurar el Volkswagen ID3, la marca ofrece 10 versiones diferentes; ID.3 Pure Performance, City, Style, Pro, Life, Business, Max, Pro-S (4 asientos), Tour 5 y Tour 4, cada una de ellas con un equipamiento específico y con potencias que oscilan entre los 110 kW (150CV) y los 150 kW (204CV). La versión Pure estaría disponible desde los 33.420€ siendo la de acceso, mientras que la versión Pro-S estaría desde los 42.325€. Nuestra unidad de pruebas se corresponde con una versión 1st Plus, que solo estaba disponible para el lanzamiento.

En cuanto al equipamiento de serie que es muy completo, encontramos llantas de 18”, faros LED, retrovisores exteriores calefactados, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, aviso de salida de carril, reconocimiento de señales de tráfico, asistente de frenada de emergencia con sistema de detección de peatones y control de crucero adaptativo con limitador de velocidad. Nuestra unidad por tratarse de una versión First Edition incluía, además, Llantas de 19”, techo panorámico, faros adaptativos Matrix LEX, climatizador bizona, calefacción para los asientos, head-up Display, cámara visión trasera, navegador o cargador inalámbrico para el teléfono entre otros elementos y sistemas.

Hay que destacar que cuando introducimos una dirección en el navegador para ir hasta ella, podemos activar el sistema de velocidad de crucero adaptativo con el asistente predictivo de eficiencia, lo que hará que el ID.3 por si solo se adapte a la vía por la que estás conduciendo, frenando por ejemplo si llegamos a una intersección, baja la velocidad o bien nos acercamos a una curva pronunciada. Además, a la hora de escoger una ruta, optimizará la autonomía escogiendo siempre el mejor de los caminos en aras de que prevalezca la autonomía de la batería, indicando incluso los puntos de recarga que haya en la ruta.

Motores y autonomías

Esta versión, la que hoy ocupa nuestras líneas equipa un motor de 150 kW (204CV) y 310 Nm de par, que va montado en el eje trasero, alimentado por una batería de 58 kWh que proporciona según la marca hasta 420 kms. de autonomía. Para cargar la batería podemos llegar hasta los 11 kW en corriente alterna en una toma casera, en corriente continua podemos cargar hasta 100 kW. Esto se traduce en que en un enchufe convencional para cargar la batería al 100% precisamos de unas 14 horas de carga, mientras que en uno de carga rápida dispondremos de 144 km de autonomía cada 30 minutos hasta completar así una carga entera o de 6 horas si instalamos un wallbox en casa.

En lo que a consumos se refiere, la marca ha homologado uno de 15,6 kWh, cifra a la que puedes acercarte fácilmente conduciendo a velocidad de crucero donde podrás obtener una media de entre 16 a 17 kWh. Durante nuestra prueba, y teniendo en cuenta que hicimos un total de 648 kilómetros por diferentes escenarios obtuvimos una media de 17,5 kWh. Por otro lado, las prestaciones son muy discretas, como su cifra de aceleración de 0 a 100 km/ de 7,6 segundos o su velocidad máxima de 160 km/h, limitada claro está para preservar la batería.

La marca ofrece como os hemos comentado antes varias versiones, que cambian la potencia, la potencia de carga y la autonomía. Así pues, la versión de acceso Pure dispone de una batería de 45 kWh (hasta 469 kms), la Pro de una de 58 kWh (hasta 573 kms) y la Pro-S de 77 kWh (hasta 769 kms). Estos datos son para conducción en ciudad bajo el ciclo de homologación WLTP.

Divertido en ciudad, soso en carretera

El ID3 dispone de un selector de modos de conducción, entre los que podemos encontrar Eco, Comfort, Sport e Individual, con los que el tren de rodaje, la dirección, la propulsión, el asistente de iluminación y el climatizador varían dependiendo del elegido. Si bien es cierto que los dos primeros están pensados para optimizar el consumo, el Sport deja un reglaje del coche que te permite sacar jugo a todo su potencial. En el selector del cambio encontramos además el modo Brake, que permite casi circular con tan solo el pedal del acelerador. Pedal que por cierto lleva dibujado un Play y el del freno un Pausa, curiosidades que gusta encontrarse en un coche tecnológico.

Este coche es evidente que no ha sido concebido como un deportivo, y es menos dinámico que un Golf-e, con el que se le compara, pero bien podría serlo. Por un lado, su motor eléctrico empuja con fuerza, y por otro, el centro de gravedad del ID3 gracias a la colocación de las baterías en el piso hacen que su respuesta ante las curvas sea bastante buena, además a esto debemos sumar que llevamos un vehículo de propulsión trasera.

Nos ponemos al volante del ID3 para empezar nuestra prueba. Lo primero que adviertes cuando te sientas en él, es que todo está a mano, y no echas de menos nada. Una de las cosas que nos ha sorprendido es que para ponerlo en marcha no hace falta pulsar el botón, es decir, cuando entras el coche ya está arrancado listo para poner la D y a correr. En ciudad su radio de giro permite hacer maniobras difíciles en un espacio pequeño y que decir para aparcar. Se mueve con mucha soltura entre el tráfico urbano y sus medidas son idóneas para circular por la urbe sin problema alguno.

Salimos a la carretera, aquí es donde verdaderamente lo que nosotros llamamos los buenos eléctricos son los que gestionan bien la autonomía de la batería, ya que, en este escenario, apenas recuperas energía porque no hay frenadas. Lo mismo pasa en autovía o autopista, pero por el momento, vemos que la cifra de autonomía va a la par de los kilómetros que vamos haciendo sin bajar apenas el porcentaje de carga de la batería. Nos adentramos en una carretera de curvas, para ver que tal va el ID.3 a la hora de someterlo un poco en un tramo rápido y sinuoso, y aquí quizás, es dónde se encalla un poco. Si bien es cierto que su centro de gravedad es bajo, y que las baterías están bien colocadas, las inercias son inevitables, aun así, se aguanta muy bien. La dirección es precisa y encara muy bien la entrada a las curvas, comunicando muy bien con el volante.

Los frenos son nuestro mejor aliado en este escenario, donde tras unos kilómetros vemos como el nivel de carga de la batería y la autonomía en vez de disminuir ha aumentado un poco, debido a las constantes frenadas a las que hemos sometido al ID.3, la verdad, no parece en ningún momento que en el tren trasero encontremos frenos de tambor en lugar de unos de disco.

Conclusión

El Volkswagen ID.3 nos ha gustado como coche eléctrico, por su dinámica de conducción y por su diseño exterior. Como lado negativo diremos que el habitáculo no rezuma lo que un Golf, por ejemplo, esa calidad perceptible en todo el interior. El uso de plásticos en la parte baja del salpicadero y las puertas agravan un poco la sensación de no ser un coche premium, aun así, es algo a lo que seguramente como propietario te acabarás acostumbrando.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Volkswagen España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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