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Hace unos meses tuvimos la oportunidad de probar el nuevo Bentley Continental GT, un automóvil que incorporaba muchas novedades con respecto a su predecesor. Ahora, con el modelo descapotable, el Continental GT convierte la experiencia de conducción en un regalo para los sentidos, donde solo el cielo es frontera.

Cuando Bentley desveló el nuevo Continental GT en 2018, fruto de aquel prototipo EXP 10 Concept 6 que presentara en el Salón de Ginebra de 2015, su diseño de líneas actuales y ágiles, que mantenían la atemporalidad y refinaban aún más su concepto de lujo, causaron sensación en este renovado Gran Turismo.

La llegada de la versión convertible supone escalar un peldaño más en el goce del lujo y la elegancia en combinación con una sensación de libertad y expansión absolutas.

Las elegantes líneas curvas que sellan la inconfundible personalidad del Bentley Continental GT destacan ahora más en el Convertible gracias a unas finas aristas que le confieren un toque más deportivo. Son el resultado de la inspiración que el diseñador Stefan Sielaff obtuvo tomando como modelo el exclusivo avión Spartan 7W Executive de los años 30. La exclusiva tecnología Superforming, que consiste en calentar el aluminio hasta 500º para poder moldear las piezas con gas a presión, ha permitido hacer realidad formas tan bellas como las aletas posteriores del Continental GT Convertible. 

Más allá de simples retoques

El Bentley Continental GT Convertible ha aligerado su peso en unos 80 kg merced al uso de una plataforma modular MSB del Grupo VAG, utilizada asimismo en el Bentley Bentayga o el Porsche Panamera, lo que además ha permitido adelantar en 135 mm el eje delantero.

El conjunto estético es una obra de arte: comienza por su característica gran parrilla cromada del frontal, ahora con cantos más angulosos, que incluyen cuatro faros con unas extraordinarias ópticas de cristal tallado y proyectores de 82 leds por faro y sistema de matriz Hella que adapta automáticamente el haz de luz.

Su lateral es de una armonía difícil de superar, pues a la atemporalidad de sus líneas fluidas se une una nervadura de media cintura que comienza en la base del paso de rueda delantero y discurre hasta la zaga.

En la mencionada zaga, el ejercicio de simetría es notable. Mientras en el modelo precedente las luces presentaban una forma ovalada, ahora toda la óptica adquiere esta forma, que tiene su eco un poco más abajo en las salidas de los escapes.

En cuanto al comportamiento dinámico, el Continental GT Convertible ostenta un mejor reparto de pesos de 55/45, mejorando el centro de gravedad. Además, la distancia entre ejes aumenta en 10,5 cm, y eso que la carrocería solo es 1 mm más corta, 1 mm más alta y 10 mm más ancha que en el modelo anterior.

Sus cotas de Gran Turismo son justificadas, con 4,85 m de largo, 1,94 m de ancho y una batalla de 2,85 m que permite dos plazas delanteras generosas y cómodas y dos traseras prácticas, si bien no tan confortables. El maletero queda algo pequeño (235 litros) debido al espacio reservado a la capota plegable.

Black is black

Nuestra unidad de pruebas, estaba configurada en una estética donde el negro es el absoluto protagonista, por fuera y por dentro. En el exterior, la pintura Onyx presenta un toque de azul oscuro, mezclado con tonos azul aún más oscuros para crear el acabado negro más profundo imaginable.

Las soberbias llantas de aleación de 22” con borde negro pulido complementan su poderosa estética. Forman parte del paquete específico de conducción Mulliner, que además incluye un acolchado exclusivo en los asientos, carcasas de puertas y paneles traseros con bordados en “diamond-in-diamond” (cuyos bordados en forma de diamante precisan de 712 puntadas para su confección y 18 días de trabajo), pedales deportivos, emblemas de Bentley bordados en los tapizados y acabado especial para el tapón de llenado de combustible y el del aceite.

En el interior el recital de lujo y exclusividad empieza por las pieles utilizadas para el tapizado, elegidas a mano de rebaños que pastan muy por encima del nivel del mar en el norte de Europa, gracias a lo cual de forma natural quedan libres de las picaduras de insectos que de otro modo podrían dejar imperfecciones en el cuero.

Las diversas molduras que adornan de lado a lado todo el salpicadero se finalizan enteramente a mano y muestran un acabado negro profundo, con el efecto de un espejo aplicado a una fina chapa de nogal; es el llamado “Piano Black” que recuerda a los impresionantes pianos de cola, brillantes como joyas de azabache.

Los cualificados artesanos de la factoría de Crewe tratan con esmero las pieles para el tapizado de los asientos y las maderas para los paneles de las puertas con el fin de que todas las piezas y elementos se ensamblen a la perfección, con lo que la insonorización alcanza cotas inigualables. Y si hablamos de insonorización, el Convertible logra un grado de silencio en el habitáculo que poco se diferencia de un coche con techo convencional. Oculta bajo el capó posterior, la capota tricapa se puede desplegar en marcha hasta 50 km/h en menos de 20 segundos mediante un botón.  La capota está disponible en seis colores para el exterior y siete para el interior, incluido un auténtico acabado en tweed para la cara exterior.

Para maximizar el confort de los pasajeros cuando la capota está plegada, los reposacabezas incorporan un silencioso “calientacuellos” totalmente integrado en el asiento, que permite ajustar el caudal de aire.

La belleza de un “cockpit” que hipnotiza

El interior del Continental GT Convertible rezuma refinamiento y sofisticación allí donde uno mire. Tras el renovado volante multifunción, un novedoso cuadro de instrumentos digital de dos esferas muestra cualquier información que desee visualizar el conductor. A su derecha, una pantalla táctil giratoria de 12,3” (llamada Bentley Rotating Display) permite gestionar el sistema de “infoentretenimiento” compatible con el sistema Apple CarPlay y otros parámetros del coche totalmente configurables. Justo por debajo hay una moldura decorativa con tres relojes analógicos (termómetro exterior, brújula y cronómetro) que evocan a aquellos primeros Bentley.

Situado entre dos salidas de aire, un reloj firmado por Breitling remata la pantalla y se une a la consola central, que acoge el cambio y el sistema de control de la climatización. En la parte más baja de la consola y junto al selector del cambio, encontramos el mando Bentley Dinamic Ride que nos permite cambiar los modos de conducción (Sport, Bentley, Comfort y Custom), así como para gestionar el encendido del motor W12.

Equipamiento de serie interminable

Actualmente los utilitarios cuentan ya con múltiples dispositivos tanto de asistencia a la conducción como de seguridad activa y pasiva del vehículo. El equipamiento del nuevo Continental GT Convertible lleva esto al extremo: la inacabable lista incluye algunos dispositivos destacables como el control de crucero adaptivo, alerta de cambio de carril, “park assist”, alerta de peatones, sistema de reconocimiento de señales de tráfico, etc.

Más arriba señalábamos la lograda insonorización del habitáculo, lo que permite disfrutar de la música como si estuviéramos en una sala de audición. Bentley ha configurado tres equipos de sonido: el estándar, un segundo firmado por Naim, con un amplificador de 2.200W de potencia y 18 altavoces distribuidos por el habitáculo, y una tercera opción, denominada BeoSonic, de Bang & Olufsen, con cuatro ambientes de audio diferentes (Brillante, Cálido, Energético o Relajado), gracias a sus 16 altavoces y un amplificador de sonido de 1.500W.

Un motor que rebosa poder por los cuatro costados

El bloque motor del Bentley Continental GT Convertible es un poderoso y ya conocido para nosotros W12 de 6.000 cc biturbo, más ligero que el anterior, con 635 CV de potencia y un par motor de 900 Nm, entregado desde 1.350 a 4.500 rpm. Si se desea contener el consumo, un sistema permite desconectar 6 de sus 12 cilindros de forma automática. Con todo, la cifra homologada es de 12,2 litros a los 100 km, con unas emisiones de CO2 de 278 g/km. La gama de motores Bentley incluye un V8, un híbrido y una versión denominada Speed dotada de un motor W12 sobrepotenciado.

Hasta las 4.500 rpm, el propulsor proporciona un empuje excelente, con la regularidad milimétrica de un coche eléctrico, gracias también a su caja de cambio ZF de 8 velocidades, con un sistema de tracción inteligente que distribuye el reparto de potencia entre los dos ejes en una relación de 40:60 derivando hasta un 83% al tren posterior en función del modo de conducción preseleccionado, de modo que los 900 Nm de par motor se transfieren al asfalto con absoluta precisión. Por todo ello logra acelerar de 0 a 100 km/h en solo 3,7 segundos y alcanzar los 333 km/h.  

Lanzado a estas vertiginosas velocidades, el comportamiento dinámico ha de ser impecable; los frenos responden magistralmente y sin fatiga gracias a unos discos delanteros de 420 mm con pinzas de 10 pistones y de 380 mm para los traseros.

En cuanto a la suspensión, y teniendo en cuenta el volumen y peso de este modelo, se han incorporado como importante novedad unas barras estabilizadoras con un sistema de 48 voltios situado en ambos ejes (la misma tecnología que la utilizada en el Bentley Bentayga), para minimizar los balanceos de la carrocería. Los brazos de suspensión son de aluminio, con muelles neumáticos y tres cámaras de aire en lugar de una sola. Este detalle hace que en modo Comfort, los valores de absorción de impacto aumenten un 60% respecto al modelo anterior, absorbiendo cualquier irregularidad del asfalto y permitiendo experimentar un elevadísimo grado de confort.

Sensaciones con las manos al volante y melena al viento

En este apartado la subjetividad puede adueñarse de nuestras valoraciones, pero con el Bentley Continental GT Convertible es difícil que nuestros argumentos no vengan apoyados por unas características técnicas y prestaciones de lo más racionales.

Los tres modos de conducción preconfigurados (Comfort, Bentley y Sport) no son meras variaciones en las prestaciones, sino que consiguen variar visiblemente el estilo de conducción. El modo Comfort está pensado para disfrutar de horas y horas en carretera, con un confort exquisito, sintiendo como si se flotara sobre el asfalto. El modo Bentley es adaptativo: de forma automática, en milisegundos se anticipa al comportamiento del conductor, y modifica la entrega de potencia según el uso del acelerador, mostrándose más o menos deportivo. Por último, en el modo Sport podemos jugar a ser pilotos, abriendo la jaula de la bestia que hace empalidecer a rivales como el Aston Martin DBS Superleggera Voante.

Es aquí cuando las barras estabilizadoras se emplean a fondo, para abordar curvas cerradas sin miedo a subvirar. En estas, la agilidad del Continental GT Convertible traza con una firmeza como si fuera sobre raíles ofreciendo un guiado y un aplomo increíbles.

Al volante, uno se percata de que muy pocos coches proporcionan el nivel de satisfacción del nuevo Bentley Continental GT Convertible. A la sensación única de sentir plena libertad al aire libre con la capota retraída, se unen un equilibrio perfecto entre confort y lujo, llevados al límite con exquisita elegancia y refinamiento, combinados con un comportamiento dinámico que permite una conducción placentera o elevadas cotas de deportividad.

Esta prueba nos ha permitido conocer al Convertible a fondo y desentrañar hasta el último de sus talentos. Si las razones objetivas sobran para valorar el nuevo Continental GT Convertible, las sensaciones y experiencias que se viven conduciéndolo hacen imposible no enamorarse. Si duda, estamos ante el mejor coche descapotable del mundo.

Agradecimientos