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La berlina que hoy probamos no necesita presentación, ya que es una de las berlinas más representativas del mundo, que cuenta con más de 7,5 millones de unidades vendidas, desde que viera por primera vez la luz en el año 1972, casualmente el año de mi nacimiento y que hoy en día estrena 7ª generación.

Estamos hablando del BMW Serie 5, que el Departamento de Prensa de BMW ha puesto a nuestra disposición, pero es que, además, tenemos entre manos al Serie 5 antesala del todo poderoso BMW M5, que no llegará a nuestro mercado hasta finales de año, en este caso nuestra prueba de hoy, la haremos con el BMWM550i.

Dentro de BMW, todo lo que lleva una ///M, es signo de deportividad, ya que todos los coches con esta denominación han nacido fruto de todo aquello que la marca, y por así decirlo, experimenta en el mundo de la competición. Nuestro Serie 5, aunque no es un M en toda regla, está firmado por M Performance, lo que nos lleva a pensar que nada tendrá que envidiar al M5.

Para presentarlo, os diremos que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4 segundos, cifra, a la que muchos deportivos biplaza con más potencia y por supuesto menos peso, les cuesta llegar, es más, este coche es más rápido que la anterior generación del BMW M5.

El secreto de estas prestaciones, lo encontramos bajo el capó delantero, que alberga en su vano un motor V8 de 4,4 litros con Tecnología Twin Power Turbo, que utiliza dos turbocompresores Twin Scroll para desarrollar una potencia de 426cv, y un par motor de 650 Nm desde tan solo 1.800 rpm y hasta la 4.750 rpm, todo ello en combinación con una caja de cambios Steptronic de 8 velocidades, siendo uno de los cambios con convertidor de par mejores del mercado, y con el efectivo sistema de tracción integral BMW xDrive.

Hay una cifra que sorprende también en el M550i, y es la de su consumo homologado, que es de tan solo 8,9 litros a los 100, cifra, que nosotros vimos aumentada hasta lo 9,9 litros durante los más de 350 kilómetros que hicimos con él, pero teniendo en cuenta que condujimos por diferentes escenarios, entre ellos un puerto de montaña.

Sus medidas son una declaración de intenciones de su segmento, ya que, con sus 4,9 metros de largo, una anchura de 1,8 metros y una altura de 1.4 metros ofrece una batalla de 2,9 metros, además de un generoso maletero de 530 litros de capacidad que, aunque no es muy alto sí que es profundo.

Esta versión denominada M Performance, incorpora elementos específicos que acentúan el carácter deportivo de esta serie 5, así que disponemos de un chasis que rebaja la altura al suelo en 10 milímetros, unas llantas de serie de 19”, aunque nuestra unidad de forma opcional monta unas de 20” calzadas con neumáticos 265/35/20, que dejan entrever las enormes pinzas de freno pintadas en color Azul M.

Además, la carrocería luce el paquete aerodinámico M, en la que detalles como las carcasas de los retrovisores las molduras de las entradas de aire delanteras o los perfiles de los riñones de la parrilla están pintadas en color gris mate, entre otros detalles, como la doble salida de escape, o las molduras con la inscripción M550 que encontramos al abrir la puerta. Con todos estos detalles sus casi 5 metros no pasan inadvertidos y se convierten, en todo centro de miradas.

Cuando abres la puerta del M550i, entras en un universo premium, un habitáculo que rezuma el buen saber y el buen hacer de una marca que, apuesta no solo por el diseño, si no por ofrecer una calidad en los acabados que no tiene parangón, a la vez que un equipamiento tecnológico puesto a la orden del día.

Los asientos deportivos M Performance de esta unidad, tapizados en piel, recogen el cuerpo a la perfección, a la vez que ofrecen diferentes reglajes para no solo encontrar una buena postura de conducción, sino que ofrecen una sujeción lateral perfecta para el uso de este coche en conducción deportiva.

El volante M, es una delicia, ya que no solo respeta un tamaño ideal para conducción deportiva, sino que además es de los que nosotros llamamos de los “gordito”. Agrupa todas las teclas para el uso de los diferentes sistemas que apoyan a la conducción autónoma, así como las levas del cambio.

Tras este volante, encontramos un cuadro digital, que ofrece toda la información necesaria para el conductor, apoyada también por el Head Up Display, que nos ofrece la velocidad, los datos de la navegación, así como los del audio o el teléfono. Un dato curioso de este cuadro de mandos es que dispone de 3 representaciones totalmente diferentes, en función del modo de conducción que tengamos seleccionado. (explicarlo enseñándolo).

La pantalla que preside la consola central, de 12,5 pulgadas, incorpora las nuevas grafías que ya hemos visto en otros modelos de la marca y además es táctil, lo que facilita mucho su manejo. Desde aquí se puede manejar todo el sistema de infoentretenimiento del coche, como el sistema de audio, el teléfono, el navegador, o lo sistemas BMW Connected Drive, que disponen entre u otros servicios de un servicio de Concierge.

Esta pantalla, además puede controlarse desde el mando iDrive que encontramos junto al selector del cambio Steptronic, que además permite gracias a un pequeño tracpad la escritura natural. Pero BMW ha querido ir un poco más allá en el manejo de todos sistemas, así que han dotado a este Serie 5 del control de gestos para algunas funciones, como por ejemplo la de subir el volumen del equipo de sonido (hacemos el gesto) o cambiar la emisora de la radio.

En la parte trasera encontramos un espacio amplio, pero no extraordinario ya que la plaza central, no es tan cómoda como las otras dos, además de que en su base dispone del túnel de la transmisión. Estas plazas dan cabida a dos adultos o dos sillitas infantiles y disponen de su propia zona de climatización y calefacción para los asientos.

De serie, el BMW M550i, ya trae un elenco en cuanto a lo que equipamiento se refiere, no obstante, nuestra unidad de pruebas estaba completada con: Paquete Comfort plus (Asientos confort delanteros, calefacción asientos delanteros y traseros, acceso confort), Paquete Innovation (Control por gestos, sistema de navegación Professional, BMW Display Key, Cuadro de instrumentos multifuncional, Head-Up display, Parking Assistant Plus), Paquete Executive Plus (Servicios remotos, Asistente personal, Información del tráfico en tiempo Real RTTI, Punto de acceso WIFI, carga por inducción para smartphones), Paquete Travel (Techo solar, tomas de corriente de 12v, Persiana luneta trasera y laterales eléctricas), Aparcamiento por control remoto, Control de crucero activo con función Stop&Go, Sistema de sonido Bowers & Wilkins, Paquete ambient air, Inserción cerámica para elementos de mando, Faros LED adaptativos, Asistente luz de carretera, Protección activa más otros elementos destinados al confort o a la seguridad activa y pasiva.

Quizás uno de los extras que más nos ha dejado sorprendidos, ha sido el de las cámaras 360º, que ofrecen una perfecta vista cenital del coche desde los 4 costados lo que te permite llevar a cabo cualquier maniobra viendo siempre el espacio que queda entre todos los obstáculos que puedan rodear al coche. Como complemento a este sistema de aparcamiento, encontramos el sistema remoto de aparcamiento asistido, que nos permite llevar a cabo esta maniobra sin tener que estar dentro del coche, efectuando una conexión entre la llave y el coche que nos permitirá aparcar o desaparcar.

Entrados en la prueba, el BMW M550i, ofrece un comportamiento dinámico impresionante, sobre todo cuando ves la capacidad que tiene este coche, que lastra 1.900 kg para trazar curvas, ofreciendo gracias a la puesta a punto de su chasis y amortiguación una agilidad pasmosa, que te permite llevar cabo unos cambios de apoyo rápidos y al sistema xDrive, salir a buen ritmo de aquellas curvas más cerradas. Este sistema es el encargado de repartir la potencia entre el eje trasero y delantero, primando el envío de esta al eje trasero, aunque en función de la tracción, el solo va cambiando la fuerza que envía a cada eje, con esto no queremos decir que si pisamos con contundencia en mitad de una curva el coche se valla de morros, sino más bien todo lo contrario, gracias a este sistema vamos sobre unos railes imaginarios. Si, por el contrario, lo que quieres es tener un tracción trasera, tan solo deberás desconectar el control de tracción y estabilidad, lo que te permitirá en mayor medida jugar con esta parte del coche.

Ahora bien, hay mucha gente adepta a esta marca, que seguramente cuestionaran por parte de BMW el uso de la tracción XDrive en una berlina con esta potencia y características, en aras de perder lo que caracteriza a un BMW, y más todavía si es un M, su esencia subviradora, algo que podríamos llevar a debate.

En autopista ofrece una comodidad asombrosa para conducir durante kilómetros y kilómetros gracias al sistema de suspensión adaptativa que engulle todas las irregularidades que podamos encontrar en el asfalto, aunque siempre tenga ese tarado semi deportivo, pero que en ningún momento deja de ser cómoda para para conducir en nuestro día a día.

No nos olvidemos que conceptualmente este BMW es una berlina, pero que dispone de unos “botoncitos”, con los que podemos jugar a convertirla en un deportivo, para ello, y gracias al BMW Drive Select, podemos escoger entre usar el Modo Eco Pro, o bien, seleccionando el Sport +, que además sitúa el ESP en un modo menos intrusivo y más permisivo, hacer alguna que otra diablura al volante.

El motor, en cualquier situación y a demanda del conductor, ofrece una sensación de no terminar nunca de subir de vueltas, cuyo sonido, ese rugido semi eléctrico que se deja escuchar por las salidas de escape, que, a mayor abundamiento, cuando reducimos de marcha con las levas del volante, se convierten en unos petardeos que son música celestial para los oídos.

La Serie 5 de BMW introduce dentro de la marca los primeros pasos hacia la conducción autónoma, que, en un futuro cercano, permitirá a los coches conducir prácticamente solo. Para ello, claro está que falta todo el tema legislativo, así como que los coches aprendan en determinadas circunstancias a comportarse como los humanos.

Para activar la conducción autónoma, tan solo debemos pulsar en volante esta tecla que tiene dibujado un volante, establecer la velocidad a la que queremos conducir mediante el control de crucero adaptativo, y ya podemos entonces soltar las manos para nuestro BMW empiece a conducir solo. Tras unos segundos sin las manos en el volante, en el cuadro un indicador en color amarillo nos dice que debemos de ponerlas de nuevo, y de no hacerlo, nos insistirá hasta cambiar en rojo y hacerlo mediante el uso de un sonido acústico. Este sistema funciona francamente bien, sobre todo en caravanas, ya que te permite adecuar la velocidad al tráfico y al coche que te precede.

El Serie 5 para trazar las curvas, buscará las líneas blancas de los laterales, algo que en autopista está mu logrado pero que en carreteras secundarias pueden despistar un poco a este sistema de conducción.

En resumen, y tras haber probado el M550i, y sabiendo que en breve dispondremos el M5, es esta una buena opción, ¿para aquellos que busquen una berlina premium y que además sea un deportivo? El precio de salida de este coche es de 103.000€ y de 128.000€ con la larga lista de opcionales, frente a los 158.000€ del M5 first Edition… ¿vale la pena pagar 30.000€ más por un M de verdad?

Esperamos que con esta prueba y con nuestros argumentos os hayamos convencido de que el M550i, al igual que pasa con otros Semi M de la marca que ya hemos tenido ocasión de poner a prueba como el M140i o el M235i, son la antesala perfecta a modelos más radicales y más deportivos, pero no por ello, estos no lo son.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos