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El Hyundai Kona N es uno de esos pocos modelos que dejan atrás la antigua idea de que los SUV solo pueden ser familiares cómodos para moverse con tranquilidad por la carretera.

Hyundai se ha ganado en los últimos años un merecido prestigio como fabricante de automóviles de calidad. Dispone de una oferta de coches amplia, que cubre los principales segmentos del mercado y en la que se puede encontrar, además, las opciones de propulsión eficiente más avanzadas conocidas en la actualidad. Apostaron por la calidad y la tecnología para afrontar el futuro y, por su nivel de ventas (cuarta marca más vendida en España en lo que llevamos de 2022), podría decirse que la jugada les está saliendo redonda.

Sin embargo, tanto pragmatismo parecía haberles hecho descuidar un aspecto que siempre ha definido al mundo del motor: la emoción. Aunque históricamente a Hyundai se le recuerdan algunos modelos de aspecto, que no talante, más o menos deportivo, lo cierto es que lo suyo era sobre todo ofrecer coches cumplieran su función correctamente. No es poco, pero para algunos se quedaba un poco corto.

Es por eso que a muchos nos ha sorprendido muy gratamente la irrupción de la gama N de Hyundai. Tras el i30 e i30 Fastback N, y más tarde el Hyundai i20 N (puedes leer aquí la prueba), llegó el Hyundai Kona N. Equipado con el motor 2.0 de gasolina de 280 CV y tracción delantera de los primeros, pone la guinda a esta oferta de vehículos, pensados para ser disfrutados por aquellos para los que el placer de conducir está directamente relacionado con las buenas prestaciones y el comportamiento deportivo sobre el asfalto.

Habrá quien piense que se trata de una osadía por parte de un fabricante generalista. De hecho, la propuesta del Hyundai Kona N es prácticamente única en el mercado, ya que el Ford Puma ST se queda muy por debajo en potencia (200 CV), y los otros rivales de talante y tamaño similar (Volkswagen T-Roc R, Audi SQ2 y Mini John Cooper Works Countryman) son más potentes, montan tracción total y son del orden de los 10.000 euros más caros.

¿Es una ventaja o un inconveniente encontrarse en tierra de nadie? Te lo explicamos ahora.

De crossover urbano a deportivo con garra

Si uno echa un vistazo al catálogo de productos N de Hyundai verá claro que la firma asiática tampoco se ha quedado en medias tintas a la hora de desarrollar el Kona N. Las llantas de 19 pulgadas, el frontal con paragolpes específico, el alerón posterior muy llamativo, la luz de freno triangular y las vistosas salidas de escape configuran una presencia que llama la atención tanto o más como la de sus hermanos. Desde luego, el color Performance Blue ya característico, en contraste con los detalles rojos, contribuyen a reforzar una imagen deportiva radical, pero con gusto. Y si este coche enamora a primera vista, el sonido que emiten sus tubos de escape es de los que te hace girar la cabeza sin necesidad de abrir los ojos.

Todo esto, sin más, ya sería suficiente para encandilar a muchos, pero afortunadamente en Hyundai han considerado que con una fachada atractiva no había suficiente. Por eso es de agradecer que hayan optado por equipar al Kona N con la misma variante Performance del motor 2.0 T-GDi conocida en los i30 N. Con sus 280 CV de potencia y 392 Nm de par disponibles entre 2.100 y 4.700 rpm se encarga de lanzar al pequeño SUV de 0 a 100 km/h en apenas 5,5 segundos, y de 80 a 120 km/h en 6,8 segundos, hasta alcanzar los 240 km/h de velocidad máxima. Eso sí, en el Kona N solo se puede combinar con un cambio de doble embrague de 8 relaciones. Eficaz, sí, pero se trata de un automático que no acaba de permitir sacarle todo el jugo al propulsor si no se usa de forma manual.

Se trata, por consiguiente, de un motor con mucha garra, que con el modo de conducción en la posición N da lo mejor de sí a partir de las 3.000 rpm, pero al que hay que valorar en su justa medida. No en vano, no es lo mismo una berlina compacta que un SUV, de ahí que, al margen de la caja de cambios, las sensaciones al volante sean bastante distintas. Un centro de gravedad más alto y un peso de 1.585 kg, junto a una distancia entre ejes de 2.600 mm (50 mm más corto que su hermano) configuran un panorama algo menos racing de lo esperado a priori, que obliga a asumir que las leyes de la física están para cumplirse.

Y no será porque los técnicos de Hyundai no hayan puesto empeño en romperlas. Para reducir el balanceo de una carrocería alta, se ha optado por montar unas suspensiones con control electrónico, pero con un tarado tendiendo a muy duro en cualquier caso. Se consigue el objetivo, pero el precio a pagar son unas reacciones bruscas cuando el asfalto no es perfecto o no se tienen las cosas muy claras al volante. Y aunque el coche pone todo de su parte para que la conducción sea divertida, gracias a un equipo de frenos generoso (discos de 360 mm delante y 314 mm detrás) y un diferencial de deslizamiento limitado, cuando buscamos los límites estos llegan antes de lo deseado y la electrónica, como de costumbre, se tiene que encargar de poner las cosas en su sitio.

Un interior tan Kona como N

Cualquiera que se haya subido a un Hyundai Kona habrá notado la buena realización general de este coche. Destaca por unos acabados más que correctos y una habitabilidad notable para tratarse de un coche de 4.215 mm de longitud, especialmente en la cota de espacio para las piernas de los ocupantes traseros (la de altura, en cambio, no tanto) y un maletero de 374 litros de capacidad.

El apellido N añade a su interior, como no podía ser de otro modo, detalles diferenciadores como el volante deportivo (con las levas para el cambio y los botones N incluidos), logo N en el pomo del cambio y unos asientos tan vistosos como cómodos y a la vez eficaces cuando te enfrentas a una carretera con curvas. Estos, sin embargo, no llegan a compensar la sensación de una postura de conducción alta, propia de un crossover.

El head-up display, la enorme pantalla central de 10,25 pulgadas, desde la que se gestiona el sistema de conectividad con Apple Car Play o Android Auto, o la instrumentación digital completan un panorama muy atractivo.

El precio de tarifa del Hyundai Kona N en el momento de escribir estas líneas es de 45.600 €, que con el descuento en vigor actualmente se quedan en 40.400 €. En ese precio se incluyen, además de los equipamientos mencionados, el techo solar practicable, la tapicería en piel tipo alcantara, asientos eléctricos y calefactables, sensor de aparcamiento delantero y trasero y cámara trasera, o el sistema de audio Premium firmado por Krell, entre otros, dejando como única opción disponible la pintura (hasta 500 €).

Nuestra valoración

Es muy de agradecer la osadía de Hyundai con su gama N. El Hyundai Kona N ofrece todos los ingredientes que se pueden esperar de un crossover urbano bien diseñado, y muchos de los que se le pueden exigir a un buen deportivo.

Una buena habitabilidad y un tamaño adecuado para el tráfico diario, combinados con un motor de (muy) altas prestaciones y un aspecto que lo distingue claramente del resto de coquetos SUV que pueblan las carreteras, harán las delicias de quienes echan de menos un poco de locura y pasión entre tanta cordura fría y eficiente que vive el mundo del automóvil hoy en día.

¿Se le podrían pulir algunos detalles? Pues tal vez si se consiguiera un comportamiento al límite algo más equilibrado y eficaz, y se ofreciera la opción de cambio manual ya no quedaría ningún pero que ponerle.

Si embargo, teniendo en cuenta que no hay en el mercado otro coche de este estilo que ofrezca una mejor relación entre precio y sensaciones deportivas, se le pueden disculpar estos debes con lo mucho que te ofrece a cambio.

Escrito por, Miguel Angel Solá

AGRADECIMIENTOS

  • Hyundai España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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