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En los tiempos actuales resulta complicado encontrar un coche que lo haga todo bien, lo tenga todo y pueda presumir de ser confortable y deportivo a la vez. Algunos destacan por su confort en viajes largos, pero se mueven con torpeza en ciudad, mientras que otros ofrecen mucho espacio para la familia, sacrificando así sus prestaciones.

Hoy hemos probado uno de esos SUV que lo aúnan absolutamente todo, confort, espacio y deportividad por igual. Os hablamos del v.

Estamos ante la versión de inicio de gama del AMG GLC Coupé, que aun no siendo la más potente permite acceder al universo AMG con una propuesta muy completa. El GLC Coupé nació con una clara vocación estética y deportiva frente al GLC convencional, y ya se encuentra en su segunda generación, con un diseño que sigue ganando protagonismo en el mercado siendo este modelo uno de los máximos exponentes y más refinados del segmento.

DISEÑO CONTUNDENTE

El diseño es uno de los grandes argumentos del Mercedes GLC Coupé. Frente al GLC SUV se diferencia principalmente por la caída del techo, la forma de la zaga y una longitud ligeramente superior, con cinco centímetros extra. Ambos comparten una batalla de 2,89 metros, pero el GLC Coupé alcanza los 4,77 metros de largo, con 1,92 metros de ancho y 1,61 metros de alto, situándose claramente dentro del segmento de los SUV medianos.

El frontal transmite músculo y deportividad por igual, gracias una parrilla que rinde gran protagonismo y, en esta versión AMG, adopta el diseño Panamericana con lamas verticales, acompañada de paragolpes específicos, tomas de aire de mayor tamaño y detalles aerodinámicos que refuerzan su carácter. Los faros LED son de serie, con la opción de incorporar la avanzada tecnología Digital Light.

Las llantas de 21 pulgadas, opcionales y acabadas en negro, aportan una imagen imponente y dejan ver las grandes pinzas de freno firmadas por AMG. De perfil, la silueta es elegante y dinámica, marcada por la pronunciada caída del techo y la ausencia de barras longitudinales, así como de los marcos en las ventanillas.

En la zaga destacan el spoiler integrado, el difusor específico en negro y las cuatro salidas de escape, que dejan claro que no se trata de un GLC convencional. Los pilotos traseros, estilizados y unidos por un listón central, rematan un conjunto muy logrado.

HABITÁCULO RACING

El habitáculo refleja claramente el trabajo de Mercedes-AMG. La deportividad se percibe desde el primer momento en el que abres la puerta y ves los semi backets AMG que tienen una excelente sujeción lateral y están equipados con reglajes eléctricos, memoria y calefacción. La tapicería combina cuero y Alcántara, con detalles en rojo que también aparecen en los cinturones de seguridad.

El salpicadero y la consola central incorporan molduras con efecto fibra de carbono, que aportan un aspecto racing. La calidad general es muy buena, aunque se aprecian algunos detalles que podrían mejorarse. Donde no hay discusión es en el volante AMG Performance, exclusivo de las versiones más deportivas, con un tacto sobresaliente un grosor y tamaño excelentes. Incorpora mandos hápticos y, sobre todo, los característicos selectores satélite: el derecho para cambiar los modos de conducción y el izquierdo, configurable, para ajustar parámetros como el AMG Dynamics, el sonido del escape o el control de estabilidad.

En cuanto a tecnología, el GLC Coupé mantiene un alto nivel de digitalización. La instrumentación digital de 12,3 pulgadas es muy personalizable y se puede complementar con un Head-Up Display avanzado. La pantalla central del sistema MBUX, de 11,9 pulgadas y disposición vertical, ofrece una experiencia fluida, con menús claros, excelente conectividad y un eficaz control por voz. No faltan huecos portaobjetos, carga inalámbrica para el móvil ni tomas USB-C.

La habitabilidad es correcta para un SUV de este tipo. En las plazas traseras la caída del techo no penaliza en exceso el espacio para la cabeza, aunque la anchura es algo justa para tres adultos. Lo ideal es viajar cuatro, aprovechando el reposabrazos central. El túnel de transmisión es voluminoso, pero a cambio los pasajeros traseros disponen de climatización independiente.

El maletero anuncia una capacidad de 545 litros, una cifra superior a la de su predecesor, ya que en este modelo no hay penalización de espacio, a diferencia de las versiones híbridas enchufables. Abatiendo los asientos traseros se alcanzan hasta 1.490 litros.

MECÁNICA INFALIBLE

La gama mecánica del Mercedes GLC Coupé es amplia, pero aquí nos centramos en las versiones firmadas por AMG. La gran novedad de esta generación es el abandono de los motores de mayor cilindrada en favor de un cuatro cilindros, una decisión polémica pero técnicamente muy interesante.

El AMG GLC 43 utiliza el bloque M139I, considerado el cuatro cilindros de producción más potente del mundo. Se trata de un 2.0 litros con turbocompresor electrificado, tecnología derivada directamente de la Fórmula 1. En esta versión se combina con un sistema Mild Hybrid de 48 V que le permite lucir la etiqueta ECO de la DGT y encontrar un buen equilibrio entre prestaciones y eficiencia.

El motor desarrolla 421 CV y 500 Nm de par, a los que se pueden sumar puntualmente 14 CV extra, gracias al sistema eléctrico, asociado a una transmisión automática AMG Speedshift MCT de nueve velocidades y al sistema de tracción total 4MATIC.

Las prestaciones son sobresalientes para un SUV de su tamaño: acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanza una velocidad máxima limitada a 250 km/h. Más allá de las cifras, destaca la respuesta del motor en todo el rango de revoluciones y un sonido de escape que sorprende para tratarse de un cuatro cilindros.

La experiencia de conducción es muy personalizable gracias a los modos AMG Dynamic Select: Comfort, Calzada Resbaladiza, Sport, Sport+ e Individual. El cambio de carácter entre ellos es evidente, especialmente entre el más confortable y el más deportivo. La suspensión AMG Ride Control+ con amortiguación adaptativa es clave para lograr ese equilibrio entre confort y dinamismo, mientras que la dirección paramétrica ofrece un buen nivel de información.

La tracción total 4MATIC garantiza una gestión eficaz de la potencia y aporta un plus de seguridad. Eso sí, el elevado peso de casi dos toneladas se deja notar en una conducción muy exigente, recordándonos que no es un deportivo puro, sino un SUV de altas prestaciones, aún así es un coche con el que puedes ir muy rápido.

En términos de consumo, el sistema Mild Hybrid ayuda a contener cifras. Homologa 9,6 l/100 km, y en uso real es posible rondar los 10 litros, un dato razonable para el nivel de prestaciones que ofrece.

PRUEBA EN CIRCUITO

Tuvimos la gran suerte de poner a prueba a este AMG en el Circuito de Calafat, dónde verdaderamente se le puede sacar partido a todo su potencial mecánico y dinámico. El motor es muy elástico, gracias a su configuración y el empuje del motor de combustión junto al eléctrico nada tiene que envidiar a un V6, es más, resulta tener mucho brio.

Este circuito es muy técnico y la zona rápida es rápida, por así decirlo, así que enfundados tras el volante como si de un piloto se tratara tomamos la recta de Calafat para llegar a su primera giro cerrado de derechas a una velocidad considerable, aquí vemos como el equipo de frenos resuelve muy bien la frenada a la vez que apreciamos que el sistema de suspensión de este SUV aguanta muy bien la parte trasera del coche para evitar que hayan inercias innecesarias.

En la próxima curva dejamos que el GLC deslice un poco la parte trasera para girar en la curva más lenta del circuito. Lo mismo pasa en la salida, subimos al piano y dejamos que todo el potencial básicamente vaya al eje trasero para darnos una alegría. La verdad es que sorprende que casi dos toneladas de peso se muevan de forma tan ágil con un motor de 4 cilindros a la par que parece vas por unos raíles. La parte lenta del trazado nos deja las dos chicanes seguidas trazadas con suma perfección y un equilibrio propio de un coupé, no de un SUV. Encaramos la penúltima curva de derechas para tomar otro giro en el mismo sentido que nos mete en la recta principal para alcanzar al final de esta unos generosos casi 225 km/h.

CONCLUSIÓN

Como fans de los coches familiares este SUV nos ha convencido. Hemos tenido ocasión de hacer casi 1.500 kms con él, y la verdad es que es un notable en todos los terrenos. En autopista es un gran viajero, cómodo y espacioso, y en carreteras reviradas es un verdadero devorador de curvas.

Es una buena apuesta para aquellas personas que busquen un SUV para viajar, con espacio, pero con connotaciones deportivas, ya que sobre todo las siglas AMG están siempre ahí para sacar ese piloto que todos llevamos dentro.

Escrito por, Miguel Angel Solá

AGRADECIMIENTOS

  • Mercedes Benz España
  • Fotografías: @cristobalarjonafoto

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