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Que el proceso hacia la electrificación es algo latente y por el que todas las marchas están apostando, es algo que todos sabemos, pero, no nos olvidemos que en esa transición al futuro mundo de los coches eléctricos, se unen otras alternativas, como la del GNC (Gas Natural Comprimido). Es por esta razón que Škoda, ha introducido esta variante en dos de sus modelos, el Kamiq y el Scala que hoy ponemos a prueba.

El Scala es un compacto del Segmento C fabricado por la marca desde 2018, siendo el sucesor del ya desaparecido Škoda Spaceback y ocupando un importante lugar como un coche compacto de muy buena relación calidad precio en cualquiera de sus versiones.

Su diseño, es atractivo a la vez que deja unas connotaciones de apariencia deportiva que rejuvenecen a todo el conjunto. En el frontal destacan sus ópticas LED de forma triangular, así como el paragolpes que dispone de una gran toma de aire dejando en los laterales a los integrados antiniebla, siendo el diseño parecido al del Škoda Octavia.

En el lateral destaca la pronunciada línea de media cintura y en la zaga, vemos un diseño diferente, donde destacan los pilotos LED, el logo de la marca y un difusor que carece de salidas de escape visibles.  

Este compacto, comparte plataforma con el SEAT Ibiza y con el Volkswagen Polo, la denominada MQB-A0 estando la diferencia con los otros dos, en la distancia entre ejes, que en el caso del Scala es de 2,65 metros. Exteriormente alcanza una longitud de 4,36 metros, 1,79 de ancho y 1,47 metros de alto, lo que se traduce es un espacio interior bastante generoso, llegando incluso a lucir el mismo espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras que su hermano mayor el Octavia.

El maletero por su parte tiene una capacidad de 339 litros (128 menos que un Scala convencional), estando penalizado por la ubicación en la parte inferior del mismo del depósito de GNC, lo que deja al Scala por debajo de sus más directos rivales, como lo son el SEAT León, Volkswagen Golf, Ford Focus o Hyundai i30 entre los más destacados.

Ventajas y beneficios del GNC

Cuando Skoda presentó al Scala, anunción también que habría una versión G-Tec, siendo el segundo modelo de la marca en utilizar este combustible, por las ventajas que ello conlleva, además de ser más limpio y conservador con el medio ambiente por tener menos emisiones de dioxido de carbono.

Los beneficios de los vehículos GNC, son muchos, pero cabe destacar los siguientes:

  • 25% menos de emisiones de CO2.
  • Ahorro de hasta un 50% de combustible o hasta un 30% en comparación con los motores de gasolina o diésel.
  • Etiqueta ECO para circular por las ciudades con restricciones durante todos los días del año, en el caso de Madrid acceso total todos los días de restricciones.
  • Descuentos en los peajes y en el caso de Catalunya libre acceso al carril VAO.
  • Ayudas de hasta el 75% del impuesto de matriculación.

Si a todos estos beneficios, además le sumamos, el ahorro que puedes conseguir en comparación con un litro de combustible que de media puede llegar a costar 1,26€/l, frente a los 0,83€/Kg de GNC, podríamos decir que en cada 100 kilómetros recorridos tenemos un ahorro de 3,66€.

¿Qué es lo que más miedo da a los posibles compradores de un coche que utiliza GNC?, los puestos de repostaje a los que acudir, que en el caso del GNC ya son 165 repartidos por la geografía española, y que podemos consultar por ejemplo en la web de Gasnam.

El depósito de GNC del Škoda Scala tiene una capacidad de 13,8 kg, lo que garantiza una muy buena autonomía, muy cercana a los 300 kilómetros en una conducción normal, si apuramos podríamos llegar hasta casi los 400 kilómetros. El depósito de gasolina por su parte tan solo dispone de 9 litros de capacidad, lo que ya es un indicador de que si te compras este coche es porque vas a primar el uso del GNC para poder beneficiarte del ahorro que conlleva.

Habitáculo discreto pero resultón

El habitáculo del Škoda Scala está muy bien resuelto, y destacan como no, los asientos de corte deportivo de esta versión que son muy cómodos además de recoger el cuerpo a la perfección. Por lo demás, no encontramos diferencias con respecto a una versión de combustión gasolina o diésel, salvo en el cuadro de mandos, donde arecen dos indicadores de carburante, uno para la gasolina y otro para el GNC.

Todo el puesto de conducción está muy bien organizado, con un cuadro analógico que en opción puede ser un Virtual Cockpit totalmente personalizable. En la consola central encontramos una pantalla de 8” que opcionalmente puede crecer hasta las 9,2”, desde la que se controla todo el sistema de infoentretenimiento y que es compatible con Android Auto. Bajo esta encontramos los mandos del climatizador, así como el selector del cambio y un hueco para poder dejar y cargar nuestro smartphone.

Škoda, en los últimos años se ha puesto las pilas para ofrecer en toda su gama, un salto en lo que en acabados y equipamiento se refiere, y este compacto, es una prueba de ello, ya que frece dentro de sus opcionales elementos de segmentos superiores. Para ello, dentro del configurador, podemos encontrar 5 líneas de acabado diferentes (ACTIVE, AMBITION, STYLE, SPORT y MONTE CARLO), cada una de ellas con un acabado específico. Nuestra unidad de pruebas se corresponde con el acabado Style, ofreciendo de serie Climatizador Bizona, Volante de cuero multifunción, Infotaiment Bolero con pantalla táctil de 8”, techo panorámico, sensores de parking delanteros y traseros o los pilotos LED traseros con intermitentes dinámicos entre otros. Todo ello a un precio de salida de 22.880€.

Mecánica resolutiva y muy eficiente

El motor que anima al Scala es el 1.0 G-TEC de tres cilindros y sobrealimentación que desarrolla una potencia de 90CV y un par máximo de 160 Nm. Este propulsor solamente puede estar asociado a una caja de cambios manual de 6 velocidades. Sus prestaciones son muy discretas, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos mientras que es capaz de lanzarse hasta los 180 km/.

En lo que a consumos se refiere, la marca ha conseguido homologar unos muy logrados 3,3 litros a los 100 kilómetros de forma combinada, o lo que es lo mismo, hasta 600 kilómetros de autonomía con ambos depósitos. Nosotros durante la prueba conseguimos hacer 338 kilómetros con el depósito de GNC y 147 kilómetros con el depósito de gasolina quedando todavía una autonomía disponible de 20 kilómetros según el ordenador de abordo cuando fuimos a repostar.

Los motores TGI están programados para que arranquen con el motor usando el GNC, salvo que la temperatura del líquido refrigerante estuviera por debajo de los -10º, o en el momento justo después de repostar GNC, tras el que la centralita del coche precisa de unos segundos para evaluar la calidad del gas introducido. La transición que el motor hace de un combustible al otro es totalmente imperceptible por el conductor y se ejecuta de forma automática.

Para poder funcionar con GNC, se han tenido que ajustar varios elementos de este propulsor, como las válvulas de admisión y escape, la culata o las cámaras de admisión haciéndolas más resistente al calor. Además, existe una unidad de control electrónico encargada de reducir la presión del gas en dos etapas; una de ellas de forma mecánica en el propio tanque de gas bajando la presión de los 200 bares hasta los 20 y en la segunda etapa reduciendo todavía más esa presión a través de una electroválvula entre los 9 y los 5 bares.

Los 90CV son más que suficientes para mover con soltura al Scala. En ciudad es un urbanita que se mueve con mucha soltura entre el tráfico urbano. En autopistas y autovías es un coche cómodo para viajar, y en carreteras de curvas, ofrece lo que te puedes esperar de un compacto sin aspiraciones deportivas, aun así, es un coche con el que puedes ir rápido, pero sin cometer excesos.

Para concluir, diremos que los coches que funcionan con el GNC son un gran desconocido en nuestro país, de hecho, durante la prueba, más de un conocido nos dijo que no sabía que existía esta alternativa, a la que después de hacerle un razonamiento de precios por consumos, quedaron gratamente sorprendidos, llegando incluso a valorar en algún caso el hecho de adquirir alguno.

Escrito por, Miguel Angel Solá


  • Škoda España

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