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El Skoda Octavia es la decisión más razonable y coherente de las familias que tienen necesidad de espacio y no quieren renunciar al dinamismo, fiabilidad y confort que ofrece el grupo Volkswagen. Nos ponemos al volante del familiar más vendido de la firma checa con motor diésel de 150 CV y un precio de partida de 28.835 euros.

Convertirse en padre de familia (o madre) supone, a grandes rasgos, apartar nuestras prioridades durante largo tiempo. Puede que de jóvenes soñáramos con guardar un deportivo en nuestro garaje pero, el día a día, suele modificar esas ideas preconcebidas. Por suerte, modelos como el Skoda Octavia facilitan superar esa frustración con dosis de elegancia, dinamismo y un equilibrio relación calidad-precio insuperable. Nos ponemos al volante de este ‘comekilómetros’ que, actualización tras actualización, roza la perfección en coherencia y funcionalidad. El modelo probado monta el bloque diésel 2.0 TDI de 150 CV con cambio automático DSG y un precio de partida de 28.835 euros, sin extras ni opciones.

Existen tantas familias como personas en el mundo. Cada núcleo es su propia Galaxia, con sus necesidades y expectativas a cubrir. Por ese motivo, modelos como el Skoda Octavia ofrecen un amplio abanico de alternativas, empezando por la carrocería berlina o Combi. Ambas destacan por ofrecer un habitáculo amplio y confortable pero el primero debe “conformarse” con 600 litros de capacidad de maletero, mientras el familiar firma 640 litros. Este será el detalle que os hará decidir entre una u otra silueta, dado que visualmente las dos son acertadas y mantienen un cuerpo elegante y sobrio. La unidad probada es el Octavia berlina que, personalmente, elegiría si la carga no fuera un aspecto esencial.

Este modelo checo comparte plataforma MQB del grupo Volkswagen, utilizada también por el Golf o el Seat León. Sin embargo, sus cotas distan mucho de situarlo en el segmento compacto con 4,69 metros de largo ( 2 centímetros más) por 1,83 metros de ancho (1,5 cm más) y 1,47 m de alto. Su distancia entre ejes se mantiene en los 2,68 metros y pesa 1.465 kilogramos.

La pregunta es obvia ¿Cómo puede ser mucho más grande? Lo cierto es que gracias a esta nueva generación de arquitecturas, el grupo alemán ha sacado el máximo provecho a la esencia de cada firma y Skoda se ha quedado con la medalla de la funcionalidad y la habitabilidad. Una filosofía que ha acompañado al Octavia desde sus inicios, hace sesenta años. No en balde, es el modelo más vendido de la marca con más de 7 millones de unidades matriculadas.

No solemos entretenernos demasiado en el aspecto visual, dado que para gustos colores. El Octavia de cuarta generación mantiene su imagen discreta pero atemporal, con retoques que mejoran su presencia y renuncian a elementos que lo habían afeado anteriormente. Hablo, como no, de esos grupos ópticos divididos que tan poco me gustaban y que agradezco no volver a ver en esta nueva hornada. La calandra adopta el tamaño más compacto y enmarcado del Superb, un acierto que afila más su mirada y le dota de un frontal con pretensiones aerodinámicas.

Es, en resumen, un coche más refinado y elegante que, parece, no pasará tan desapercibido como hasta ahora. El color blanco Luna metalizado suponen 595 euros más y las llantas Vega de 18 pulgadas, con bastante carenado, llegan de serie con el acabado Style que seleccionas nada más empezar su configuración. Este nivel (tope de gama) incorpora también los grupos ópticos Matrix Full LED, faros traseros LED con intermitentes dinámicos, la cámara de visión trasera, sistema de arranque y cierre sin llave, e-Call y el park assist, entre otros sistemas ADAS (ayuda a la conducción y seguridad). Con las opciones y la personalización debida, el modelo probado asciende a más de 37.200 euros. Por debajo tenemos el nivel Active (acceso), Ambition y, como extra, el modelo RS de tarado más deportivo y diseño radical.

Si pasamos al interior nos encontramos con un Octavia completamente diferente, más avanzado y tecnológico. Atrás quedan los remilgos en cuanto a la digitalización, muy presente en esta cuarta generación. Como es habitual, Skoda nos ofrece diferentes niveles de sistema multimedia compatibles con Android Auto y Apple CarPlay: Swing (8 pulgadas), Bolero (10 pulgadas), Amundsen (con navegador) y Coumbus, de menos a más calidad. Nuestra unidad contaba con lo mejor de lo mejor, es decir una pantalla central de 10 pulgadas con navegador, control gestual y control por voz. Este último no está tan desarrollado como el de algunos primos suyos pero puede sacarte de algún apuro. A cambio, merece mención especial el equipo de audio Canton (opcional) que, en mi caso, pondría sí o sí.

Me gustó encontrarme con el virtual cockpit de 10,2 pulgadas, que es de serie y que llega heredado de otros modelos del grupo Volkswagen. Su calidad se me hace familiar y lo podremos configurar a nuestro gusto. Mantener la botonería esencial sobre las rejillas de ventilación me parece un acierto por parte de Skoda, ojalá muchos otros hicieran como ellos y no nos obligarán a apartar tanto la vista de la carretera. Eso sí, el selector de marcha que han adoptado estos alemanes (quiero decir checos)… Supongo que, con el tiempo, nos acabará encajando y agradando pero así, de primeras, perdemos el elemento esencial del automóvil que es la palanca. Incluso sin usarla, porque se trata de un automático, me gusta verla ahí.

Qué decir de la sensación de espacio en un Skoda Octavia: intachable. Las nuevas cotas exteriores aportan todavía más amplitud en las plazas delanteras, que ganan 4 centímetros a lo ancho. No sé si soy realmente capaz de notarlo pero sí se agradece la sensación de libertad y cero agobios que ofrece estar frente al volante. Algo que se traslada también a las plazas traseras, que mantiene la misma habitabilidad para las piernas y para la cabeza siendo de lo mejorcito del mercado.

Además, esta nueva generación gana capacidad de maletero hasta los 600 litros en carrocería berlina, ampliables a 1.555 litros al abatir los asientos traseros. Es el mejor dato del segmento seguido del Volkswagen Passat con 586 litros y el Honda Civic con 519 litros de capacidad. No faltan las soluciones Simply Clever repartidas por el coche como ganchos en el maletero, redes, una superficie de plástico para no ensuciar demasiado y tomas, entre otras.

Si algo funciona mejor no modificarlo demasiado. Eso mismo lleva defendiendo el grupo Volkswagen con sus propulsores diésel TDI y es que van fenomenal, no podemos decir otra cosa. Con el tiempo han ido puliendo sus desajustes (muy iniciales) y ahora estamos ante una oferta 2.0 TDI de 116, 150 y 200 CV combinada con la tracción delantera, total y el cambio manual o automático DSG de siete velocidades.

Como comentaba al principio, nuestra unidad montaba el propulsor de 150 CV que, a riesgo de sonar atrevido, me parece el más equilibrado de la gama. Menos se queda corto y más es completamente innecesario en un coche como este, a no ser que hablemos del RS. Se trata de un bloque 1.986 cc de cuatro cilindros turboalimentado que rinde los 150 CV de potencia máxima entre las 3.000 y 4.200 vueltas. Su par máximo, de 360 Nm, está entre las 1.600 y 2.750 rpm por lo que tenemos un empuje notable desde la zona baja del cuentavueltas.

Lo mejor, sin embargo, es notar como se estira el propulsor y genera sensación de impulso durante un recorrido bastante largo. Da la sensación de llevar más potencia de la citada, algo que ya no suele ocurrir muy a menudo a causa de las normativas anticontaminación. Este margen nos ayuda a ir animados, algo que deberemos controlar porque con la insonorización conseguida es fácil que pasemos el límite de velocidad sin darnos cuenta. El Octavia es de esos coches que transmiten pero no emocionan. Me explico. Gracias a un tarado de las suspensiones agradable, que no blando, puedes adoptar un ritmo ágil incluso en una carretera de curvas, pero las sensaciones transmitidas no te ponen los pelos de punta ni en modo Sport (se suma al Confort y Normal).

La dirección me ha parecido artificial, algo que se puede llegar a agradecer en un uso habitual pero que, en el tramo de curvas, hace difícil el entendimiento para ir rápido. En definitiva, su mejor faceta la encontramos en tramos rápidos y viajes largos, donde la fatiga tardará en aparecer gracias a un conjunto ideado para el confort en marcha.

Además, el cambio automático DSG de 7 velocidades va bastante a su aire, priorizando la reducción de consumos y elevando marcha cuando tu no lo harías. A cambio, tenemos una berlina de gran tamaño que homologa 5,4 l/100 km en ciclo WLTP y que, curiosamente, se puede conseguir en una circulación eficiente por autovía o autopista. Si quieres un coche todavía más sostenible, Skoda tiene a la venta el Octavia a GNC (gas natural comprimido) de 130 CV. También está disponible el modelo híbrido enchufable de 204 CV llamado 1.4 TSI iV, que tiene un precio de partida de 33.230 euros pero pierde maletero hasta los 450 litros de capacidad.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Skoda España
  • Ayuntamiento Sant Martí Sarroca
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

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