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Volkswagen es uno de los grupos de fabricantes del sector del automóvil cuya apuesta por la electrificación de sus vehículos se va a llevar a cabo con dos fechas, clave; por un lado 2025, dónde idealizan que el 30% de sus ventas estarán centradas en este tipo de coches, y, por otro lado, 2030 momento en el que toda su gama esté representada al menos por un vehículo 100% eléctrico.

La familia ID se ha visto representada hasta ahora, por el Volkswagen ID.3 que hace unos meses ya pasó por nuestra redacción, ahora, ha crecido en tamaño y autonomía, dando paso al primer SUV eléctrico de la marca, el ID.4. Durante el 2022, veremos como esta familia crece, con la llegada de los nuevos ID.5 y una versión dos versiones más deportivas de ambas modelos denominadas ID.4 GTX y ID5.GTX.

Construído y diseñado para ser 100% eléctrico

Este vehículo está desarrollado sobre la plataforma MEB específica para este tipo de coches que comprenden la familia ID y de la misma forma que el ID.3 incorpora a nivel de diseño que ya vimos en los primeros prototipos que la marca presentó en la última edición del Salón de Ginebra y Frankfurt.

La adopción de esta plataforma modular, hacen del ID.4 un vehículo sumamente espacioso, algo que se traslada a mayores en las plazas traseras que gozan de espacio por los cuatro costados, además de poder combinar esa amplitud con un maletero de 543 litros de capacidad que pueden aumentar hasta unos muy generosos 1.575.

Para que os hagáis una idea, la distancia entre ejes del ID.4 es de 2,77 metros, o lo que es lo mismo, casi la misma distancia que podemos encontrar en un Tiguan AllSpace o el Passat. Mide 4,58 metros de largo, tiene una anchura de 1.85 metros y una altura de 1,61 metros lo que facilita sin duda la entrada a los asientos, tanto delanteros como traseros.

A nivel de diseño, podríamos decir que es un coche de aquellos que te enamoran, o que no te gustan. Quizás el hecho de que sea “diferente” y de que es una novedad es lo que más atrae al público.

Particularmente, nos gusta más el ID.3, cierto es que el color blanco da la sensación de que la carrocería es más grande y los vemos un poco tosco, frente el ID.3 que parece como más compacto y coqueto, pero para gustos, los colores.

La parte frontal destaca por su firma lumínica, representada por los faros IQ. Light Matrix LED que en las versiones con el acabado más alto están unidos por una tira diodos luminiscentes, así como por tener una parrilla totalmente carenada. La vista lateral destaca por dejar una amplia superficie acristalada, así como las llantas de 20” de esta unidad de pruebas, mientras que en la zaga de nuevo la firma lumínica es la protagonista.

Las manetas de las puertas no tienen tiradores, sino un pulsador interior que basta con tocarlo para que estas se abran, de la misma manera, que estando en el interior del coche, tan solo has de pisar el pedal del freno, escoger una marcha con el selector y ya estaremos conduciendo al ID.4.

Habitáculo resultón y tecnológico

En el habitáculo vemos replicado básicamente los mismos elementos que en el ID.3, pero con una percepción de la calidad de materiales usados bastante mejorada. El cockpit es fruto de un diseño original y muy tecnológico, prueba de ello es que apenas hay botones físicos, ya que todo se controla desde la pantalla táctil de 10,3” denominada Discover Pro, que incluye control de voz para la mayoría de las funciones y que se activa, diciendo “Hola ID” ejecutando las ordenes con comandos como “tengo calor”, sintoniza una emisora o “quiero ir a”. Algunas de estas órdenes cuestan que la entienda, pero dado que aprenderá a través de la IA, poco a poco será mas normal que cualquier orden que se le de la ejecute a la perfección.

Tras el volante encontramos un display de 5,3” que ofrece la mínima información necesaria para conducir, como la velocidad, la carga de la batería o los datos para la navegación. A su derecha encontramos el selector del cambio que dispone de la función D/B para regular el sistema de retención con el que se puede llegar a conducir el ID.4 con un solo pedal, el del acelerador.

Los asientos son dos butacones, cómodos y que recogen el cuerpo muy bien, y como en todo buen eléctrico que se precie están calefactados. Una nota para destacar es que no se ofrecen tapicerías de origen animal, todas son sintéticas.

Volkswagen ha querido y lo ha conseguido llevar al ID.4 al summum de la tecnología, y prueba de ello es la dotación que encontramos como el radar y cámara frontal, las cuatro cámaras de entorno, los dos radares en la parte trasera o los sensores multifrecuencia. Todos estos elementos están pensados para captar todo lo que sucede alrededor de su entorno, enviando información de forma continua a todos los asistentes de lo que está dotado para que ejecuten así todas sus funciones, en muchos casos por temas relacionados con la seguridad y en otros para facilitar la conducción.

Entre estos asistentes, encontramos el sistema de control de crucero adaptativo, Travel assist, frontal assist o el asistente eco, que, en combinación con el sistema de navegación y las cámaras delanteras, detecta el solo si nos acercamos a una curva, cruce o rotonda para frenar el coche por sí solo y aprovechar así las frenadas regenerativas para optimizar el consumo de la batería. Hay que destacar también el sistema Car2X, encargado de recibir alertas de vehículos precedentes para adecuar la conducción a cualquier situación inesperada, a la vez que también recibe actualizaciones de forma automática, sin tener que acudir al concesionario para ello.

El Volkswagen ID.4 está disponible desde los 35.875€ en el configurador de la marca, para la versión de acceso Pure con el motor de 149CV, al que aplicando las ayudas del Plan Moves 3 de aportación por parte del Gobierno de hasta 7.200€ nos dejaría una interesante tarifa de 28.675€ sin descuentos comerciales de la marca, sin duda un precio atractivo para este coche.

La unidad objeto de nuestra prueba, ID.4 1st., tiene un precio de salida de 45.485€, sin duda opción interesante también si nos acogemos a la subvención mencionada.

Motor y baterías

Esta versión, la que hoy ocupa nuestras líneas equipa un motor de 150 kW (204CV) y 310 Nm de par, que va montado en el eje trasero, alimentado por una batería de 58 kWh (52 kWh reales) que proporciona según la marca hasta 439 kms. de autonomía. Para cargar la batería podemos llegar hasta los 11 kW en corriente alterna en una toma casera, en corriente continua podemos cargar hasta 100 kW. Esto se traduce en que en un enchufe convencional para cargar la batería al 100% precisamos de unas 14 horas de carga, mientras que en uno de carga rápida dispondremos de 144 km de autonomía cada 30 minutos hasta completar así una carga entera o de 6 horas si instalamos un wallbox en casa.

Permite acelerar de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos y de lanzarse hasta los 160 km/h de velocidad punta, limitada hasta los 130 km/h si conducimos con el modo ECO activado.

En lo que a consumos se refiere, Volkswagen ha homologado para el ID.4 con esta configuración de la batería de 77 kWh, un consumo medio de 17,6 kWh/100 kms, cifra que nosotros durante los 548 kilómetros de nuestra prueba vimos aumentados hasta los 19,7 kWh, bastante próxima a la anunciada, teniendo en cuenta además y en nuestro caso que muchos de esos kilómetros los hicimos por autopista y autovías. La verdad, es que quedamos gratamente sorprendidos de como en estos dos escenarios, conduciendo a velocidades de entre 100 y 120 km/h, el ID.4 gestiona muy bien el consumo de la batería.

Las baterías tienen una garantía de 8 años o 160.000 kilómetros, con una degradación hasta el 70%, aunque la marca ha puesto a disposición de los clientes que adquieran un ID, paquetes de extensión, pudiendo ampliar la garantía ‘2+1: 90.000 km’ por 520 euros, ‘2+2: 80.000 km’ por 685 euros y ‘2+3: 100.000. km’ por 1.480 euros.

Dinámico pero robusto

Habiendo probado al ID.3 hace unos meses, la idea que teníamos al ponernos al volante del ID.4 es que sería lo mismo, pero con la sensación de que es un coche de mayor tamaño, pero este ofrece un escalón más en lo que a confort se refiere, por que su rodadura es más fina y el habitáculo nos ha dado la sensación de que está mejor insonorizado.

Uno de los elementos clave para conseguir una dinámica de conducción acertada es el sistema de gestión dinámica que vincula los amortiguadores al efecto de autoblocante, lo que limita el patinaje de las ruedas traseras, recordemos que el motor está situado en el eje trasero, en las aceleraciones bruscas o rápidas que se producen por recibir todo el par de forma inmediata. La dirección progresiva transmite mucho al volante, no siendo tan insulsa como las de otros coches 100% eléctricos que resultan nada comunicativas, además de ofrecer un radio de giro de 10,6 metros, al más puro estilo de un smart.

En curvas, sus dos toneladas se notan, pero aun así el paso por ellas lo hace de forma firme, gracias a su disposición de pesos del 50/50, así como por el hecho de tener un bajo centro de gravedad, por la colocación de las baterías entre ambos ejes, así como por la suspensión independiente en las cuatro ruedas (trasera multibrazo), que mejoran el confort, algo que podría verse perjudicado en esta unidad de pruebas por los neumáticos montados en una llanta de 20” con un perfil de 45.

Volkswagen no ha perdido la oportunidad de dotar a sus coches de la familia ID del selector de modos de conducción que tienen sus modelos de combustión, así pues, encontramos cuatro disponible; Eco, Confort, Sport e Individual. En cada uno de ellos destaca que la retención regenerativa varía, así como el tarado de la suspensión adaptativa en el caso de equiparla.

El selector del cambio dispone de dos posiciones para la retención, D o B, pudiendo en esta última circular utilizando únicamente el pedal del acelerador, ya que el sistema de frenada regenerativa automática controlada por el radar delantero ayuda a frenar el coche cuando estamos tras otro coche y este frena, por ejemplo. No es tan eficaz como el de un BMW i3 en carretera, pero funciona bastante bien.

Conclusión

Como ya os hemos comentado, hemos tenido ocasión de poner a prueba al ID.3 y ahora al ID4, y de entre los dos modelos haríamos uno. Del ID.3 nos quedaríamos con su tamaño y dinámica, claro está menos peso con la misma motorización, era más divertido y dinámico, pero nos quedaríamos con la calidad más premium de los acabados, sobre todo en el habitáculo del ID.4.

Ambos son similares, y dejando de lado este último detalle, al final lo que valorarás para adquirir el uno o el otro, será muy probablemente el tamaño que precises, así como el precio que estés dispuesto a pagar por hacer un upgrade a un coche más grande.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Ajuntament de Sant Martí Sarroca
  • Fotografías: Daniel Cudié

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