Parece que Aston Martin se está resistiendo a electrificar sus modelos, y buena prueba de ello no es el deportivo que hoy ocupa nuestras líneas, sino que, además, ha sido de los pocos en acudir a la gran cita de las 24 horas de Le Mans con un Hypercar dotado de un V12 atmosférico, el Valkyrie.
La historia nos demuestra y pone de manifiesto que Aston Martin lleva un largo recorrido recurriendo a este tipo de propulsores, de hecho, fue el DB7 quien marcó el inicio de una era que parece seguir por el buen camino, en un momento en el que parece que todas las marcas a su altura están electrificando a sus más directos competidores.
El Vanquish rinde 835CV frente a los 420CV de aquel DB7 que se comercializó hasta 2003, aunque fue en 2001 cuando el apellido Vanquish entró en escena que, en su versión más potente, el Vanquish S llegó a rendir unos nada despreciables 520CV.
La trayectoria de los motores V12 de la marca siguieron con el DBS y el Vanquish de 2012 que ya alcanzaba por aquel entonces 592CV. Ahora, su motor, un prodigio de la ingeniería, que deriva directamente del que decían sería el último V12 de la marca, el DBS 770 Ultimate, gracias a sus 5.2 litros y un doble turbo, nos deja una asombrosa cifra de 835CV y un par motor de nada más y nada menos que 1.000 Nm, que incluye una función bautizada como Boost Reserve que aumenta la presión de sobrealimentación por encima del valor que le correspondería cuando la carga sobre el acelerador es baja a la espera de que el conductor solicite un incremento. La finalidad es reducir el tiempo de respuesta de la entrega total de potencia.
Con todo esto es capaz de lanzarse de 0 a 100 km/h en tan solo 3,2 segundos y alcanzar una velocidad máxima de nada más y nada menos que 345 km/h, todo ello con una elegancia británica que rezuma por los cuatro costados capaz de mover sus 1.900 kgs de lastre con muchísima soltura.
A su poderoso motor V12 está ensamblada en posición trasera una caja de cambios ZF de ocho velocidades con un diferenciaL electrónico limitado controlado electrónicamente, y que como no podía ser de otra forma puedes usarse de forma automática o secuencial con las levas que encontramos tras el volante. Los cambios son rápidos y precisos, si bien es cierto que echamos de menos algo de “purismo” a la hora de reducir, pues el motor sigue con mucha inercia, eso sí, el sonido que acompaña a esta acción es sublime.
La tracción está como en todos los Aston Martin encomendada al eje trasero, por ello ahora encontramos un sistema de control de tracción que puede regularse en hasta 10 niveles, para aquellos más atrevidos o por si decides hacer un Track-Day para dar rienda suelta a todo su potencial dejando que esos 835CV vayan directamente a las ruedas traseras.
DISEÑO COMPARTIDO PERO DIFERENTE
En lo que a diseño se refiere, encontramos connotaciones similares con el DB12 sobre todo en la parte delantera, con la misma firma lumínica y prácticamente una parrilla idéntica para ambos modelos. Pero aquí en la parte más baja, ya encontramos un faldón con dos entradas de aire que canalizan flujo hacia los frenos. Mientras que el capó parece más muscula y dispone unas salidas de aire más generosas.
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La vista lateral nos deja disfrutar de unas preciosas llantas de 21” calzadas con unos neumáticos Pirelli P Zero PZ4 en medidas 275/35 para el tren delantero y de 325/20 para el delantero.
Ahora bien, si hay una parte del coche que destaca, sobre todo, por se algo totalmente diferente a lo visto hasta ahora en Aston Martin es la parte trasera. Destacan los pilotos dispuestos en forma vertical, a lo que se suma un panel de fibra de carbono que recorre todo el ancho de la zaga, en la que también toman gran protagonismo las dobles salidas de los escapes por las que brama un sonido celestial. Aquí es donde verdaderamente se ve el poderío de este GT, que parece ir tomando anchura por momentos.
Sus medidas son muy generosas y por aquello de comparar con otro modelo de la casa os diremos que es 16 cms más largo que el DB12 con 8cms adicionales en lo que a distancia de ejes se refiere. Mide 4,8 metros pero su anchura no es menos llamativa con sus 2,1 metros entre las puntas de los retrovisores.
Es un deportivo que bien merece la denominación de Hyper GT, un biplaza con un capó muy alargado para dar cabida al motor V12, y dotado de soluciones aerodinámicas para mejorar no solo su agarre sino también para refrigerar el motor y los frenos.
DINÁMICAMENTE PERFECTO
La experiencia de conducción de este Vanquish es verdaderamente experiencial, sobre todo porque es capaz de activarte todos los sentidos, los mismos que necesitas para gobernarlo si quieres ir rápido. Ahora que escribo esto me viene a la cabeza la prueba que hace unos años llevamos a cabo con el DBS Superleggera, dotado también de un motor V12 que rendía 725CV y que era muy radical y nervioso a la hora de apretarlo, un deportivo que te lo ponía difícil, sobre todo porque no estaba dotado con el mismos arsenal que el Vanquish tiene en su poder.
Sus 1.000 Nm de par están ahí todo el rato, por lo que al salir de las curvas si decides pisar bien el acelerador, es fácil ver como el tren trasero quiere deslizarse un poco, para facilitar más si cabe la maniobra de salida. Ahí en ese momento justo, entra en acción el control de tracción en función del nivel que lo tengas activado, para jugar al unísono con el diferencial de control de deslizamiento limitado e impedir así que te adelanta la parte más bonita de este GT. Justo en ese momento te das cuenta de que vas realmente rápido, pero de forma controlada. Con esto no queremos decir que sea un tracción trasera incontrolable, porque nada más lejos de la realidad.
Es rápido, seguro, y preciso como el bisturí de un cirujano, igual que si dirección, que transmite a la perfección al volante lo que pasa bajo los rodillos delanteros, poniéndotelo fácil para entrar en las curvas.
Para llevar a cabo nuestra prueba escogimos una revirada carretera que nos llevaría hasta el término municipal de Porrera, para visitar las bodegas de Merum Priorati, y llevar a cabo uno de los mejores maridajes que a lo largo del año hemos podido disfrutar. El vino de esta bodega familiar con uno de los mejores deportivos V12 que hemos probado jamás.
En este GT está todo pensado para que la experiencia de conducción sea perfecta en cualquier situación. Por un lado, el chasis de aluminio con elementos en fibra de carbono, no solo aligeran peso, sino que aportan rigidez estructural. Los amortiguadores Bilstein DTX adaptativos que pueden regularse de forma automática con los modos de conducción o de forma individual, pueden dejarte un deportivo para viajar o bien, un GT para disfrutar del mejor de los circuitos, eliminando básicamente cualquier movimiento a la hora de trazar curvas.
El sistema de frenado está encomendado a unos discos carbocerámicos de serie, con pinzas de 6 pistones y discos de 408mm en el eje delantero y de cuatro pistones y 360mm para el eje trasero. Cuando cogen temperatura detienen con mucha contundencia a todo el conjunto, además, su uso continuado, está totalmente aislado de ruidos innecesarios que otros deportivos de esta casta ofrecen.
UN HABITÁCULO DÓNDE EL LUJO TOMA OTRA DIMENSIÓN
El habitáculo es un compendio entre la elegancia, el lujo y como no, la tecnología, al que se accede por dos puertas que se abren con un ligero ángulo hacia arriba. Lo primero que llama la atención al abrir la puerta son los dos asientos tapizados en piel con forma de semi-backets que recogen el cuerpo a la perfección dotados como no de reglaje eléctrico, calefacción y ventilación. A juego con estos encontramos el mismo tapizado alrededor de todo el habitáculo, los paneles de las puertas y el volante cuyo tamaño, grosor y tacto son perfectos. Tras este, encontramos un display digital de 10,3” cuya vista es algo personalizable a través de la información que queramos ver mostrada o de los modos de conducción (Wet, GT, Sport, Sport + e Individual). La disposición del salpicadero es la misma fórmula que utilizan sus hermanos el Vantage y el DB12. En el centro de la consola encontramos la segunda de las pantallas de igual tamaño, desde la que se controla el sistema de infoentretenimiento a través de un software propio de Aston Martin y reforzado por la conectividad inalámbrica Android Auto y la última generación del sistema Apple CarPlay Ultra.
Una cosa para destacar en que el Vanquish recurre a muchos botones físicos todavía, lo que facilita en gran medida llegar de forma directa a aquello que precisas cambiar. El botón de arranque, situado en el centro de la consola, dispone un anillo giratorio para combinar los modos de conducción. Todo ello ensalzado en un panel de fibra de carbono tranzada cuya combinación con la piel es perfecta.
En este interior, se nota mucho que todo está ensamblado de forma artesanal, que la piel ha sido trabajada a mano y que todo es de primera calidad, o sea, lo que esperas encontrar en un Aston Martin.
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CONSLUSIÓN
Hacía tiempo que no nos poníamos al volante de un Aston Martin con motor V12 y la verdad es que la experiencia ha siso única. Este coche, siendo el GT del que proviene, con un descomunal tamaño y un potencial de infarto, podemos decir que es uno de los mejores cinco deportivos que a lo largo de todo el año pasará por nuestras manos.
Tenemos el recuerdo del DBS Superleggera que hace año probamos, así como del DB11 y el DB12, pero con el Vanquish la marca ha ido un tanto más allá para hacer un GT que puede utilizarse perfectamente a diario, pero además para sonrojoar a sus más directos rivales, como bien podrían ser el Ferrari 12Cilindri o el Lamborghini Revuelto.
Escrito por, Miguel Angel Solá
AGRADECIMIENTOS
- Aston Martin
- Aston Martin Barcelona
- Merum Priorati
- Fotografías: @cristobalarjonafoto




DINÁMICAMENTE PERFECTO




