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Nos ponemos al volante del nuevo BMW M135i xDrive, un compacto deportivo de 306 CV, tracción total y espíritu rebelde. Un carácter que se combina a la perfección con la elegancia de la firma bávara y su reconocido carácter dinámico a la par que confortable. ¿Notaremos el cambio del motor de seis cilindros al de cuatro?

El BMW M135i xDrive es de esos coches que no todo el mundo sabe ver. Me explico. Muchos compactos deportivos, los llamados GTI o hothatch, son vehículos que a simple vista no muestran su poderío. Es, para mí, la esencia más interesante y curiosa de este segmento. Adoro los lobos con piel de cordero y, por suerte, el mercado parece no cansarse de ellos y por ende las marcas. Este M135i xDrive consigue sacarte una sonrisa al verlo en el garaje pero más aún cuando lo sacas de él para darte un paseo, e incluso podría hacerte feliz yendo a trabajar. Porque para eso son los deportivos así, para cumplir en cualquier aspecto de su utilización. Puede que 306 CV suene a mucho pero son de potencia versátil, elástica y, lejos de ser un sinsentido, la tracción xDrive resulta de lo más coherente en este bávaro. Nos ponemos al volante de esta promesa para ver qué ofrece a diferencia de sus competidores. Rivales de altos vuelos como el Mercedes AMG A35 o el Audi S3.

Penalizado por las normativas

Las normativas europeas anticontaminación han herido de gravedad a este tipo de vehículos, más pasionales pero también más complicados de justificar en una sociedad preocupada por el medio ambiente. Todos y cada uno de los GTI presentados en el último año se han dejado, en cierto modo, de espíritu en la recámara. El sonido del motor, su tamaño y su empuje se ha visto afectado por el ciclo de homologación WLTP. Para cumplir con los requisitos, y seguir cumpliendo las expectativas de su público, BMW ha apostado por utilizar un bloque completamente diferente. Este Serie 1 potenciado recurre a un 2 litros de cuatro cilindros en línea colocado en posición transversal, anteriormente calzaba un longitudinal de seis cilindros. La anterior colocación afectaba a la habitabilidad anterior pero también le dotaba de una personalidad única, algo que pierde en pro de ser un compacto más útil y funcional. No quiero correr, os explicaré todo con calma, pero ya os adelanto que este cambio no lo sitúa en una peor posición a la hora de ser el elegido por los clientes.

Antes de realizar una inmersión más profunda en sus entrañas, toca ver qué cambios ha introducido BMW en su Serie 1 más emocional. Para empezar, no está de más recordar el cambio significativo que supuso la presentación de esta tercera generación, que ha dejado de comercializarse con carrocería tres puertas. En resumen es un compacto de 4,32 metros de largo que es algo más alto que el anterior (1,3 centímetros) y que se atrevió con la tracción delantera pese a ser un BMW. Se atrevió porque muchos alzaron las manos a la cabeza cuando se supo y es que el “postureo” está a la orden del día. Norbert Reithofer, presidente del consejo de administración de BMW desde 2006, reconoció que la tracción no es un valor añadido a la hora de decidirse por un compacto, así lo dicen las estadísticas. Sobre si romper la tradición les afectaría a las ventas, lo sabremos cuando cumpla su primer año en el mercado.

Diseño diferenciador

Volviendo al vehículo que nos ocupa, la versión M135i xDrive sufre algunos retoques técnicos para ser más gamberro y deportivo. A diferencia del resto de Serie 1, este GTI incorpora un diferencial autoblocante en el eje delantero y, como podemos aventurar por su denominación, cuenta con la tracción integral xDrive. A simple vista podremos reconocerlo gracias a la parrilla cromada, que abandona las lamas verticales para mostrar una calandra de puntos decorativos también cromados. El paragolpes también es específico, con un labio inferior más marcado y unas entradas de aire laterales muy finas que ayudan a refrigerar los frenos delanteros.

Visto de perfil destacaría las preciosas llantas de 18 pulgadas y cinco radios que son una opción de 1.124 euros pero no pueden sentar mejor. Tampoco se pueden pasar por alto las pinzas M en color azul o las dos salidas de escape junto al pequeño alerón trasero. La unidad probada luce el color Storm Bay metalizado de 1.420 euros.

A cambio, tenemos en el interior la tapicería Trigón combinada con Alcántara, que le cifniere ese toque racing al interior del coche. Lo que sí deberemos tener en cuenta es que, para contar con lo último en cuanto a equipamiento tecnológico también deberemos desembolsar lo que cuesta el paquete Executive Plus (2.442 euros). Este pack incluye el BMW Lige Cockpit Plus, con la pantalla central y el cuadro de instrumentación digital ambos de 10,25 pulgadas. Este sistema cuenta con el control gestual al que acabas acostumbrándote con los días y es compatible con Apple CarPlay y Android Auto mediante conexión inalámbrica.

Este Exectuvie Plus tiene alguna otra funcionalidad pero la más relevante es el Parking Assistant, con ayuda al aparcamiento lateral, control de distancia y asistente marcha atrás y estacionamiento. Si tenemos en cuenta estos extras, el BMW M135i xDrive probado sale desde 59.253 euros. Es mucho dinero, no lo negaremos, pero sigue siendo la opción más económica de los tres rivales que compiten directamente en el sector premium. El Mercedes-AMG A35 4MATIC parte de los 53.570 euros y el Audi S3 Sportback de los 58.550 euros, ambos sin extras y fácilmente superarían al bávaro.

Mecánica infalible pero perezosa

Dejamos los cálculos atrás para sentir aquello que nos tiene que ofrecer el BMW M135i xDrive. El nuevo motor de 4 cilindros rinde 306 CV entre las 4.500 y 6.250 revoluciones por minuto, dejando la entrega del par motor de 450 Nm entre las 1.750 y 5.000 rpm, motor que comparte con su hermano el X2 M35i o las versiones JCW de MINI Estos números nos conceden una primera aproximación de su comportamiento, que es más tranquilo de lo que esperarías cuando lo pones a prueba. La firma bávara lleva años trabajando en motores muy completos en todo el cuentavueltas, perdiendo esa “mala baba” que antes les caracterizaba. Lo comido por lo servido, estamos ante un bloque realmente refinado y gustoso de conducir, con entrega de forma continua y fácil de controlar.

Este modelo lleva de serie la suspensión M que le acerca al suelo 10 milímetros y que tiene un tarado más firme, al gusto de los que quieren pasarlo bien en un tramo de curvas. No me ha parecido un coche especialmente duro, y menos en el modo de conducción Confort que se vuelve especialmente dulce si añadimos la suspensión adaptativa (opcional). También están los modos EcoPro, ideal para un viaje largo, y el Sport que modifica la dureza de la dirección, la entrega de potencia, la velocidad del cambio y el sonido que se filtra al habitáculo.

El equipo de frenos M es más que suficiente para pasarlo bien en un tramo de carretera revirada pero podría llegar a quedarse corto en un circuito. A mi parecer, es el punto débil de este coche en comparación a sus rivales alemanes. Su cambio automático por convertidor de par de ocho velocidades resultó más efectivo a velocidades constantes o lentas que en ese entorno más complicado. No es que sea lento, ni mucho menos, pero no te permite total libertad al tomar el control mediante las levas tras el volante, que además son algo pequeñas pero tienen un tacto metálico que enamora. Aprovecho para ovacionar al desarrollador de los asientos deportivos de BMW ya que, sea cual sea el modelo, consigues encontrar la posición ideal y el agarre adecuado gracias a la gestión de la zona lumbar y las aletas de las costillas.

Aquellos que se planteen el BMW M135i xDrive como la alternativa del M2 en el Serie 1 se están equivocando, y mucho. Este es un coche más equilibrado y muchísimo más fácil de conducir, con lo que ello supone para los que busquen emociones fuertes. En un tramo de curvas lentas el M135i xDrive hace el trabajo “casi” solo, con un paso firme una estabilidad de 10, pero cuando la exigencia se eleva y quieres salir disparado hacia el siguiente revuelo aparece un subviraje acusado. Siendo completamente sincero, este problema es tanto mío como del coche, ya que para notarlo debes ir por encima de lo convenido o estar en un circuito. Un entorno, el trazado, que no es el más natural de este hothatch de clase alta pero en el que se defendería durante unas vueltas.

Hablar sobre consumos en estos vehículos hiere el espíritu juvenil y desenfadado que tanto les caracteriza. Sin embargo, pude realizar un viaje bastante largo por autovía y autopista así que tengo datos reales de ese gasto de combustible. Circulando en el modo EcoPro, a la velocidad máxima de la vía (120 km/h) el BMW M135i xDrive contuvo su consumo en 7,5 l/100 km. La firma homologa un gasto medio (ciclo WLTP) de 7,3 l/100 km así que no se nos ha dado mal este tramo. Eso sí, en cuanto nos despedimos de las rectas su consumo medio superó los 9,5 l/100 km. Son datos más que esperados pero que convierten a este GTI en un coche “para todo”, capaz de ofrecerte buenos momentos pero también los típicos trayectos de casa al trabajo o vacaciones con amigos.

Si vas a viajar con amigos debes saber que existen tres plazas traseras pero no querrás aprovecharlas al máximo. El espacio es el necesario para que una persona de 1,80 metros de alto viaje cómodamente, e incluso dos, pero tres son mayoría. El acceso a estas plazas es justo y tendrán que ir con cuidado si no quieren golpearse la cabeza al entrar. El maletero tiene 380 litros de capacidad y, en caso de abatir los asientos, aumenta hasta los 1.200 litros de capacidad.

En resumen

El BMW 135i xDrive es un hothatch de conducción refinada y confortable, que gusta a simple vista y enamora con el paso de los días. Es posible que se quede algo corto para los clientes más agresivos o que busquen un deportivo capaz de darlo todo en un trackday. A cambio, es de los modelos del segmento más equilibrado, con consumos contenidos en conducción relajada y un precio alto pero accesible pese a ser premium. Se convertirá en el compacto ideal de aquellos que amen conducir sin llegar al límite, siempre con la seguridad de una tracción inteligente como la xDrive. Este sistema manda un 60% del par al eje delantero y un 40% al trasero como punto de partida pero, en caso de necesitarlo, es capaz de trasladar toda la fuerza a cualquiera de los dos ejes. En definitiva, si buscas un compacto con carácter, belleza, bien equipado y tienes más de 50.000 euros de presupuesto, el BMW 135i xDrive debe estar en tu lista de posibles.

Agradecimientos

  • BMW España
  • Fotografías: Miguel Angel Solá

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