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Como ya os hemos dicho en muchas ocasiones somos muy fans de los coches familiares, de ahí que el Ford Explorer nos haya ganado el corazón. Pero no solamente por su tamaño, sino por su empaque, diseño equipamiento y sobre todo por el precio.

Si miramos atrás en el tiempo, tendríamos que retroceder hasta 1990, momento en el que el Ford Explorer vio la luz en EE. UU., ahora 7 generaciones más tarde siguen siendo todavía el SUV más vendido al otro lado del Atlántico. Allí es un “coche más”, con un tamaño considerable, pero en Europa, es un coche muy grande y esta es una de las razones por las que cuesta ganar ventas en nuestro continente, porque no estamos acostumbrados a tener un coche de esta envergadura en el garaje.

Su talla de 5,063 mm no deja indiferente, igual que su anchura de 2.285 mm y una altura de 1.783mm unido a una distancia entre ejes de nada más y nada menos que 3.025mm. Dispone de 7 plazas y de un maletero con una capacidad en condiciones normales de 240 litros con la configuración 2+3+2 plazas abiertas y de hasta 2.274 litros si abatimos todos los asientos.

El diseño es otra de las cosas que tampoco pasa desapercibido ya que ofrece una imagen poderosa, gracias a todos los elementos repartidos por su enorme carrocería. En el poderoso frontal destaca el capó que es completamente horizontal, así como la parrilla en color negro donde se enmarcan a dos faros de tecnología LED que le dan una mirada desafiante a esta parte del coche.

En la parte lateral destacan las llantas de 20” que parecen hasta pequeñas para este SUV, así como la pequeña ventanilla situada tras el pilar C, siendo esto un guiño a las anteriores generaciones del Explorer, mientras que, en la zaga, lo más destacable y como debe de ser, son las dobles salidas de los escapes. Ford aun siendo un coche híbrido enchufable quiere dejar muy claro, que aquí, en este modelo, prevalece la combustión.

Sin duda su precio es un reclamo. Está disponible desde 83.120€ en el configurador de la versión ST-Line y de 84.198€ para la versión Platinum, ambas con un equipamiento específico. Nuestra unidad de pruebas se corresponde con la primera de las versiones a la que, si le sumamos el único opcional disponible, la pintura Azul Flight que tiene un sobrecoste de 997,50€ tenemos un precio total de 84.117,50€. Sus más directos rivales como bien podrían ser el Mercedes GLE, Audi Q7 o Volvo XC90 a igualdad de potencias y equipamiento superan con varios miles la factura, lo que convierten al Explorer como una opción racional.

HABITÁCULO ESPACIOSO, FUNCIONAL Y TECNOLÓGICO

El habitáculo ofrece una sensación premium y a la vez que da una muestra en lo que a tecnología se refiere, gracias al uso, por un lado, del cuadro de mandos representado en una pantalla de 12,3” y a la pantalla de 10,1” situada en la consola central en posición vertical, algo a lo que sinceramente, al menos en una semana, cuesta acostumbrarse. Mirado por otro lado, la stories en Instagram han triunfado, y son también este formato!

Tras el volante multifunción, encontramos el cuadro de mandos digitalizado de 12,3” donde se ofrece multitud de información para el conductor y que es personalizable en lo que a representación se refiere. El sistema de infoentretenimiento que forma parte del sistema multimedia SYNC3 está representado en la consola central en una pantalla táctil dispuesta de forma horizontal de 10,1”, algo que es raro, porque esta pantalla a nuestro gusto queda muy alto y poco integrada. Esta es compatible con Android Auto y Apple CarPlay, lo que permite una conectividad total con los smartphones de última generación. Bajo esta encontramos el sistema de climatización que recurre a mandos analógicos, por suerte, por lo que es fácil recurrir a cualquier de sus funciones sin tener que buscarla en algún submenú, dentro de otro menú.

En la parte baja de la consola únicamente encontramos dos mandos giratorios, el primero de ellos para el cambio y el segundo más pequeño para el selector de modos de conducción.

Los asientos delanteros son dos butacones XXL, en los que gracias a los numerosos reglajes eléctricos de que disponen es fácil acomodarse en ellos. Disponen además de calefacción y ventilación de función masaje, lo que invita a pasar largas horas al volante del Explorer para disfrutar del gran viajero que es.

La fila trasera dispone por así decirlo de tres asientos básicamente de uso individual, siendo el central un poco más pequeño que los laterales. Estos asientos pueden regularse de forma longitudinal, lo que deja mucho espacio entre las piernas y el respaldo de los asientos delanteros. Pensemos que estamos frente a un coche que tiene una batalla de más de 3 metros, y esto en el interior se nota y mucho. Para acceder a la segunda fila de asientos, compuesta por dos plazas, hemos de reclinar los asientos laterales lo que te deja un acceso más o menos cómodo a estas. Estos asientos se levantan o repliegan eléctricamente siempre y cuando el coche esté en marcha, algo que no acabamos de entender muy bien… pero bueno… cosas de la marca.

Como buen coche americano y pensado para estar largas hora dentro de él, encontramos repartidos por el habitáculo hasta 12 porta bebidas, además de diversos huecos en los que puedes guardar cosas y 6 tomas USB.

En lo que a equipamiento se refiere el Explorer, que en Europa se dispone únicamente con el acabado ST Line, encontramos una dotación digna de admiración, que deja poco margen para opcionales. Entre este equipamiento encontramos elementos como el sistema multimedia SYNC3 con pantalla de 10,3”, llantas de 20”, faros LED, tapicería de cuero, sistema de cámaras 360º, cuadro de mandos digital de 12,3”, sistema de sonido B&O con 14 altavoces y 1.000 W de potencia, asientos delanteros eléctricos con memoria, asientos delanteros climatizados y traseros calefactados, climatizador automático de tres zonas, cámara de 360 grados, así como diversos asistentes o la conducción autónoma de Nivel 2 entre muchos otros.

PROPULSIÓN HÍBRIDA POTENTE Y EFICIENTE

La propulsión del Ford Explorer Plug-In Hybrid está comprendida por un sistema híbrido enchufable, compuesto por un 3.0 V6 EcoBoost de gasolina que rinde una potencia de 350 CV de potencia y 555 Nm de par además de un motor eléctrico capaz de añadir 100 CV de potencia extra, lo que se traduce en una potencia combinada de 457 CV y unos imponentes 840 Nm de par.

El motor eléctrico se encuentra acoplado a la caja de cambios automática de 10 velocidades, y permite mover al Explorer hasta los 135 km/h en modo 100% eléctrico. Para alimentarlo, encontramos una batería de ion-litio de 13.1 kWh de capacidad, que puede recargarse con la toma de carga situada en la aleta delantera (tarda 5 horas y 50 minutos con un enchufe convencional), aprovechando la regeneración durante las desaceleraciones o bien, empleando el motor térmico, siendo esta la opción menos recomendable ya que aumentamos el consumo de combustible.

La autonomía en modo eléctrico según ciclo WLTP es de hasta 42 kilómetros. En ciclo combinado, Ford ha homologado un consumo medio de 3,1 litros a los 100 kms. Las prestaciones son igualmente impresionantes ya que es capaz de lanzarse de 0 a 100 km/h en tan solo 6 segundos y de alcanzar cómodamente los 230 km/h de velocidad punta. Durante nuestra prueba, en modo 100% eléctrico conseguimos hacer en el mejor de los casos un total de 35 kilómetros, con un consumo medio de combustible durante los más de 650 kilómetros que hicimos de 9,2 litros.

Para transmitir al asfalto la potencia de ambos motores, encontramos un sistema de sistema de tracción a las cuatro ruedas inteligente, capaz de variar la cantidad de par que envía a cada eje en cuestión de milisegundos, variando así y de forma automática entre propulsión o tracción a las cuatro ruedas en función de las condiciones que nos encontremos en cuanto a lo que adherencia se trata.

El sistema híbrido del Explorer se puede modular a través de sus cuatro modos de funcionamiento:

  • EV Auto: De forma automática el coche decide usar el motor eléctrico en función de la carga de la batería y la conducción.
  • EV Now: Se prioriza el uso del sistema eléctrico.
  • EV Later: Se prioriza el sistema de combustión para preservar la carga de la batería.
  • EV Charge: El motor de combustión carga la batería.

Para optimizar la conducción en cualquier situación el selector de modos de conducción nos permite escoger entre siete preseleccionados; Normal, Sport, Pista, Resbaladizo, Remolque, ECO y Nieve o Arena Profunda. Cada uno de ellos está configurado para ofrecer en estas situaciones el mejor rendimiento de todo el conjunto, sobre todo en lo que a tracción se refiere.

La transición entre el motor eléctrico y el de combustión es imperceptible en condiciones normales, la cosa cambia si decides hundir el pedal del acelerador cuando utilizas el sistema híbrido. Con ambos motores funcionando al unísono, la capacidad de aceleración es brutal, dejándote literalmente pegado al respaldo del asiento, aun teniendo en cuenta que estamos moviendo un lastre de 2,6 toneladas.

DINÁMICA EN CARRETERA

Iniciamos la prueba del Ford Explorer, para ello, como en casi todos los híbridos enchufables cuando lo pones en marcha, si dispones de batería prima el uso del motor eléctrico. A bajas velocidades y con este modo accionado el Explorer no parece el mastodonte que realmente es, por su suavidad y manejo. Ahora bien, cuando el motor V6 de combustión entra en acción y sus 825 Nm de par cumplen con su función este SUV es un misil tierra aire que se lanza de una forma descomunal.

En autovía o autopista, este Explorer hace gala de ser un gran y excelentísimo viajero, que ofrecerá a todos sus ocupantes un alto nivel de confort gracias sobre todo al trabajo de insonorización que la marca ha llevado a cabo, pues tan solo se escucha del exterior la rodadura de los enormes neumáticos, dejando básicamente imperceptible el sonido del motor V6.

En carreteras reviradas, si bien es cierto que ni su tamaño ni su peso juegan a su favor, se mueve con bastante soltura, eso sí, tienes que tener muy claro dónde están los límites, pues sus casi 2,5 toneladas, son gobernables gracias a la electrónica y a los diferentes elementos que velan por tu seguridad, pero si decides desconectar estas ayudas, fácil es ver como la trasera empieza a querer jugar, dibujando en algún que otro caso un pequeño y filo hilo negro a la salida de las curvas en el asfalto, lo que se puede traducir en una “cruzada descomunal”, pero para llegar a este extremo tendrías que ir muy pasado.

Uno de los elementos que si hemos encontrado a faltar en un SUV de esta envergadura es un sistema de suspensión neumática, que propiciara por ejemplo facilitar la entrada y salida del coche o bien la carga de bultos en el maletero, además claro está de algún tarado más firme para conducción por carreteras de montaña. Aun así, su esquema de suspensiones McPherson con barra estabilizadora en el eje delantero y estabilizadora en el trasero hacen que este musculoso SUV se mueva con bastante soltura aguantando mucho los vaivenes de la carrocería.

VALORACIÓN

El Ford Explorer nos ha dejado unas sensaciones muy buenas como el familiar que es. Y a nosotros, que nos encanta este tipo de coche encontramos en este, el espacio que necesitas para la familia, pero por otra parte para llevar todos los bultos que precises. Si eres un amante de los deportes de aventura, aquí podrás llevar tu material de buceo, escalada, esquí o bicicletas sin problema alguno.

Pero más allá de todo esto, lo que nos ha dejado sorprendidos y ya lo anunciábamos al inicio de la prueba es su relación calidad/equipamiento/precio, aquí es donde el Ford Explorer con una buena campaña llegará a muchos clientes.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Ford España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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