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Hace justamente un año, que Bentley presentó a la sociedad al que hoy se ha convertido en su buque insignia, el Flying Spur, ya que hace escasos meses, la marca anunció que a finales de esta primavera se dejaría de fabricar al Mulsanne, por lo que esta nueva berlina, toma el relevo de uno de los coches más lujosos y extraordinarios que podemos encontrar en el sector del automóvil, siendo el legado perfecto para una transición necesaria.

El pasado mes de octubre, el Concesionario Oficial Bentley Barcelona, presentó en un evento exclusivo para los medios de comunicación y sus más distinguidos clientes al Flying Spur, junto al coche más emblemático y significativo para la marca, el Bentley Blower 1929.

Desde que el Flying Spur viera la luz por primera vez en el año 2005, Bentley llevó a cabo diversos rediseños para adecuarlo a un segmento difícil de entender en nuestro país, donde las berlinas de esta índole son bastante incomprendidas, pero fue en 2013 cuando con el restyling ganó en cuanto a diseño, ofreciendo un aspecto más dinámico. En 2016, se introdujeron las variantes con los motores V8 del grupo Volkswagen, lo que le hizo rejuvenecer.

Ahora, esta nueva generación, toma el relevo con una propuesta totalmente nueva, que apuesta por la motorización W12 de la casa, a la vez que por una dotación tecnológica impresionante.

El diseño, es una de las grandes bazas de una marca que juega en todos sus modelos con la atemporalidad, prueba de ello, es que puedes ver un Continental GT de última generación, y ves rasgos de antaño, algo que en el Flying pasa, pero claramente te hacer ver que este nuevo sedán está pensado para el futuro. Un futuro donde el nuevo lenguaje de la marca llega a una nueva dimensión, en la que la elegancia se combina a la perfección con el dinamismo.

La parrilla frontal, está inspirada en el S1 Continental Flying Spur de 1957, de ahí la posición de las lamas en forma horizontal. La estatuilla Flying B toma mucho más protagonismo ahora, emergiendo desde la parte interior de la parrilla y retroiluminandose para darle la bienvenida al conductor. Ahora bien, si hay algo distintivo en el frontal es sin duda la seductora mirada de los faros Matrix LED de cristal tallado.

En la vista lateral destaca la línea de media cintura que recorre toda la longitud del coches hasta el ¾ trasero, donde se funde con las anchas líneas que dan paso a la zaga, donde encontramos unos faros LED que dibujan una B en su interior y que en opción están disponible en 17 colores. La doble salida ovalada de los escapes nos hace pensar que se esconde bajo el capó delantero.

Con 5,32 metros de largo y una anchura cercana a los 2 metros, el Bentley Flying Spur apenas crece 3 cm con respecto a su antecesor, pero lo que si ha crecido y notablemente es la batalla, que aumenta su tamaño en 13 cms, lo que se traduce en mayor espacio dentro del habitáculo, y sobre todo en la parte trasera, ya que esta berlina está pensada para que te lleven, aunque, si la pruebas, serás tú mismo quien siempre quiera hace de chófer. Por su parte el maletero ofrece una capacidad total de 420 litros, quizás algo menos de lo esperado en una berlina de esta envergadura.

Para la fabricación del Flying Spur se ha recurrido a una plataforma completamente nueva, así como al empleo de materiales como el aluminio moldeado mediante la técnica Superforming, empleada ya en la última generación del Continental GT con el que se pueden esculpir formas tan excepcionales como las del Flying Spur, con las que se consigue transmitir no solo elegancia sino también un empaque más robusto de todo el conjunto, así como se ha empleado aceros de alta resistencia y composites para que todo el conjunto ofrezca rigidez y torsión.

El habitáculo del Flying Spur, es un compendio entre el lujo y la máxima excelencia de fabricación artesanal, donde sin duda alguna, la marca ha puesto todo su empeño en ofrecer materiales exclusivos como la piel o la madera, trabajados de forma excepcional para guarnecer cada centímetro con un cuidado y una labor exquisita.

Las inserciones en las puertas han sido elaboradas con piel acolchada en forma de rombos tridimensionales, una novedad inspirada en el prototipo de diseño Bentley EXP 10 Speed 6. Por otro lado, el nuevo moleteado en rombo cubre también todos los mandos giratorios y está disponible también en las salidas de aire y el reloj.

Abrimos la puerta del conductor, y lo primero que salta a la vista son los dos asientos delanteros, que a forma de butacones están tapizados en piel de primera calidad, curtida y trabajada a mano por los increíbles artesanos de la factoría de Crewe, donde trabajan con esmero, paciencia y de forma artesanal, para que ninguna de las piezas que se utilice en la fabricación de un Bentley, tenga la más mínima imperfección. Estos asientos disponen de un sistema de calefacción, climatización, así como de un complejo “servicio de masajes”.

Nuestra unidad de prueba lucía un tapizado tridimensional con un pespunteado y un bordado tradicional entre los rombos, que combina a la perfección a la perfección con las inserciones de madera Liquid Amber over Grand Black, del salpicadero y la consola central. Frente al asiento del pasajero, encontramos un emblema con la bandera unión Jack, que nos recuerda que esta unidad es una de las First Edition del Flying Spur, por lo que luce elementos distintivos frente a otra convencional, o el Bentley Rotate Display, que nos permite ocultar la pantalla táctil de 12,3 pulgadas, dejando una vista más harmónica, o bien luciendo tres esferas que son un guiño a los Bentley de antaño.

Tras el volante encontramos un cuadro de mandos digitalizado, pero con unas grafías que guardan ese toque retro, donde las agujas todavía tienen la importancia que merecen. Es totalmente personalizable, pudiendo incluso ver representada la cartografía del sistema de navegación que recurre a los mapas de Google.

Las salidas de aire de las plazas delanteras han sido rediseñadas, siendo ahora de forma horizontal y no redondas como en el Continental GT o el Bentayga, y están separadas como no, por el mítico y tradicional reloj firmado por Breitling.

La pantalla de la consola central de 12,3 pulgadas dispone de teclas de acceso directo a alagunas de sus funciones más representativas, siendo su uso táctil y muy intuitivo gracias a un nuevo sistema de menús parecido al de los smartphones de última generación. Permite además diversas personalizaciones para acceder de forma sencilla y concisa a cualquier de sus funciones.

En la consola central, y junto al selector del cambio encontramos todavía diversos botones, así como el mando del Bentley Dynamic Ride que nos permite escoger entre 4 modos de conducción preseleccionados y configurados.

Mención especial merecen y si deseas convertir al Flying Spur en el mismísimo Royal Albert Hall, sus tres sistemas de sonido disponibles. En primer lugar, uno de serie con 10 altavoces y una potencia nominal de 650 vatios. Por otra parte Bang & Olufsen ha desarrollado un increíble equipo BeoSonic que dispone 16 altavoces en el habitáculo conectados a un amplificador digital de 1.500 W, y por último, y siguiendo con la tradición de ofrecer elementos extraordinarios en un Bentley, encontramos al sistema de audio por excelencia, firmado por Naim comprendido por un amplificador con una potencia de 2.200 vatios con transductores de graves activos integrados en los asientos delanteros y un total de 19 altavoces que han sido ubicados estratégicamente en el habitáculo para ofrecer una sensación única en inigualable a la hora de escuchar una buena canción mientras se disfruta del placer de conducir, o bien, del simple hecho de ser un pasajero first class.

En cuanto a sistemas de asistencia, se incluyen Traffic Assist, City Assist o alerta de ángulo muerto, así como sistema de visión nocturna, Head-Up Display, sensores de aparcamiento o cámaras con modo ‘vista de pájaro’ entre muchos otros.

Las plazas traseras, quizás no lleguen a ser tan presuntuosas como las de un Mulsanne, pero son increíblemente cómodas, a la par que disfrutan de un elenco tecnológico al alcance de muy pocos coches. Los asientos individuales ofrecen un confort sin parangón a la vez que cuentan sistema de climatización calefacción, así como de varios masajes activos para poder gozar de un viaje sintiendo como tu cuerpo forma parte del coche, disfrutando como no, de uno de los mejores equipos de audio firmado por Naim, que se pueden encontrar en una berlina de lujo y que harán las delicias de cualquier apreciado melómano.

Estos asientos, además, cuentan con numerosos reglajes eléctricos, con los que difícil será, no encontrar una buena postura para acomodarse. De forma opcional, y de la misma manera que en el Mulsanne, la parte trasera del Flying Spur, puede configurarse como si de una oficina se tratara, incorporando mesitas en los respaldos de los asientos delanteros, así como dos pantallas para disfrutar del sistema de infoentretenimiento, trabajar o consultar alguna página web.

Bajo el alargado capó delantero, encontramos el corazón que anima al Flying Spur, un motor W12 de 6.0 litros Twin-Turbo que desarrolla 635CV y 900 Nm de par entre las 1.350 y las 4.500 rpm, asociado a un cambio de doble embrague de 8 relaciones, que transmite la potencia al asfalto a través de un sistema de tracción total inteligente que mediante un embrague multidisco intermedio deriva la potencia necesaria al tren delantero en el caso de que se precise, lo que se traduce en un dinamismo impropio de un coche de esta envergadura.

Este propulsor con el fin de optimizar el consumo de combustible dispone de un sistema de desconexión de cilindros, que a baja demanda de potencia es capaz de desactivar la mitad de la bancada, para conseguir consumos a velocidad de crucero de entorno a los 15 litros a los 100 kms.

Está claro que Bentley ha fabricado a una berlina por excelencia, lo que no quiere decir que renuncien al espíritu deportivo que la marca ha sabido imprimir en todos y cada uno de los coches que ha fabricado durante sus 100 años de historia, y prueba de ello, son las encomiables prestaciones del nuevo Flying Spur, que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,8 segundos y de lanzarse cómodamente hasta unos muy generosos 333 km/h.

Para garantizar un comportamiento dinámico propio de un GT, encontramos a parte de la suspensión neumática adaptiva de tres cámaras, que funciona al unísono con el Bentley Dynamic Ride, una barras estabilizadoras activas controladas mediante un sistema de 48 voltios y 4 ruedas directrices, que mejoran la maniobrabilidad en parado, reduciendo el radio de giro hasta los 11 metros, así como facilitando el paso por curva cuando conducimos por carreteras reviradas, lo que se traduce en un guiado perfecto y seguro.

Por su parte el equipo de frenos encargado de frenar a este mastodonte está compuesto por unos discos de freno de acero de 420 milímetros, siendo los más grandes montados en un coche de producción, que se dejan entrever, a través de los radios de las preciosas llantas de 22” que forman parte de la Mulliner Specification, calzadas con unos neumáticos en medida 275/35/22 para ambos ejes.

Para nuestra prueba, que llevamos a cabo gracias a la cortesía del Concesionario Oficial Bentley Barcelona, decidimos escoger todos los escenarios posibles dónde se podría conducir al Flying Spur, así que lo sometimos a un recorrido por la ciudad de Barcelona, para comprobar que tal se mueve entre el tráfico de la urbe, dónde demostró toda su elegancia entre los muchos coches que a diario circulan, haciendo gala además de moverse con mucha soltura.

Tras rodar por la urbe, decidimos tomar rumbo hacia la carretera de Vallvidrera, que nos llevaría hasta el Tibidabo. Los que conocen esta carretera, sabéis de sobra que es un tramo revirado de curvas sinuosas y entrelazadas. Aquí, comprobamos, como el Flying Spur no es lo que parece, pues para nada, al volante sientes que lleves casi dos toneladas y media entre manos, ya que ofrece un paso por curva no solo elevado, sino que es capaz de engullir literalmente gracias a su arsenal tecnológico, cualquier tipo de balanceo típico de una carrocería de esta talla, pareciendo más ligero de lo que realmente es.

Entrados en la autopista, debo decir que siento envidia por el pasajero que ocupó las plazas traseras, pues es aquí, donde se puede disfrutar de un largo viaje, escuchando música, leyendo, o disfrutando del paisaje, como si estuvieras sentado en un chaise longue de tu mansión. El impresionante trabajo de insonorización que se ha llevado a cabo en el Flying Spur, hacen imperceptible cualquier sonido del exterior, apenas se escucha ni la rodadura de los neumáticos, ni ningún sonido impropio de algún defecto aerodinámico. El habitáculo parece sellado a conciencia, para ofrecer a sus ocupante un placer extremo disfrutado en el más intenso silencio.

De nuevo, tomamos una carretera de curvas, donde nos animamos a seguir a un Continental GTC que nos acompañó durante la prueba, y al que durante varios kilómetros le hicimos sombra, pues no consiguió despegarse de nosotros ni un solo instante, lo que nos llevó a pensar, que, aun siendo casi Limusina, no ha perdido para nada ese toque de deportividad que puedes encontrar en un Bentley.

Llegamos a nuestro destino, el Hotel Casa Ana Maria, un escenario como pocos los hay en una zona de la Catalunya cercana a la Costa Brava, denominada la Toscana Catalana, dónde encontramos esta edificación de inspiración palaciega, donde nuestro Bentley Flying Spur posó como si de un alma extraordinaria se tratara, para dibujar frente a la fachada de este precioso hotel una de las estampas más preciadas y exclusivas del Empordà.

Hemos tenido la ocasión de poner a prueba durante nuestros años como redactores y colaboradores de Bentley Barcelona a toda la gama de Bentley, y de esas pruebas, nos habían enamorado todas aquellas en las que el protagonista era el Continental GT. Ahora, tras haber probado al Flying Spur, tenemos que decir, que cambiar de opinión es de sabios, lo mismo que rectificar.

Pocas berlinas son capaces de ofrecer o de hacerte sentir lo que el Flying Spur es capaz de transmitir, siendo uno de aquellos coches que se disfrutan desde la emoción y como no, con todos los sentidos.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Bentley Barcelona
  • Bentley Motors
  • Hotel Casa Ana María
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

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