Compartir

Dicen que aproximadamente hay 270 emociones reconocidas en el ser humano. Entre ellas 70 son positivas como el amor, la alegría, el afecto, la admiración, la felicidad, la seguridad o la satisfacción entre otras. Pues queridos lectores, estas son sin duda alguna de las emociones que sientes cuando te pones al volante de un deportivo de la talla del BMW M4 Competition, un coche que te hace vibrar desde uno de tus cinco sentidos, la vista se enamora de una estampa que debería de ser patentada.

Esta segunda generación del BMW M4 ha llegado con un diseño impresionante, donde sin lugar a dudas el frontal ha jugado un papel fundamental y ha dado, desde que se presentara la Serie 4 en junio de 2020 mucho de qué hablar.  Y es que los dos riñones se han convertido ahora en su sello de identidad propio y que ha sido el precursor del uso de un poderoso frontal para otros modelos de la marca.

Hace falta solo dar un vistazo al M4 Competition para ver que estamos frente a una versión que radicaliza a un Serie 4, pero con todo el apellido M. La parte delantera juega un papel fundamental, ya que su calandra de lamas horizontales y el paragolpes que dispone generosas entradas de aire son junto al capó elementos que delatan lo encontraremos en la parte mecánica, un poderoso motor de 6 cilindros que rinde 510CV, del que luego os hablamos con más detalle.

En la vista lateral destaca una silueta coupé, así como las llantas de 19” y 20” calzadas con neumáticos Michelin Pilot Sport Club 2 en medidas 275/40/19 y 285/35/20, que dejan entrever el equipo de frenos carbocerámicos que forman parte del paquete exterior M Race Track opcional con unos discos de 400mm y pinzas de 6 pistones para el eje delantero y de 380 mm para el trasero.

La zaga es la verdadera interpretación que todo M debe tener, gracias a un paragolpes que acoge un difusor en el que se acoplan a la perfección las 4 salidas de los escapes de 100 mm de diámetro por las que brama un sonido simplemente espectacular.

Mecánica insuperable

El alma de este M4 Competition es su motor. Un propulsor de 6 cilindros en línea biturbo de 3.0 litros que ofrece una potencia de 510CV (60CV más que su antecesor) y un par motor de 625 Nm entre las 2.750 y las 5.500 rpm. Está asociado a una nueva caja de cambios M Steptronic de 8 relaciones con Drivelogic de convertidor de par, que ofrece tres reglajes en cuanto a la rapidez de los cambios y permite subir las marchas hasta el corte de inyección sin que cambie sola a la marcha superior, algo fundamental e imprescindible en un deportivo d esta talla.

Para transmitir la potencia al tren trasero encontramos un diferencial M activo que permite el ajusta del control de tracción en 10 niveles lo que garantiza en todo momento y a petición del conductor un nivel de tracción óptimo en función de dónde y como queramos conducir, lo que se traduce en que es una bestia, si, pero domable. Si activamos el sistema MDM o M Dynamic Mode a la salida de las curvas verás como vas dejando un dibujo negro en el asfalto gracias al sobreviraje que esto conlleva y aunque sea controlado hemos de pensar, y cuesta a veces pensarlo que llevamos 510 CV bajo el pie derecho que quieren ser desbocados en todo momento.

Este propulsor ha sido mejorado por los ingenieros de BMW M GmbH, en lo que a lubricación y refrigeración se refiere, ayudando a canalizar el aire a través de las tomas delanteras hacia tres radiadores siendo uno de ellos de aceite diseñado para el uso en circuito. Además, se ha incrementado la presión de los turbos hasta los 350 bares para que los tiempos de inyección sean más cortos y por ende se mejore la combustión de la gasolina y se han utilizado componentes impresos en 3D para reducir también el peso de la culata lo que permite una mejora en la refrigeración optimizando así la gestión térmica de todo el bloque.

El BMW M4 Competition es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 3,9 segundos y de lanzarse hasta los 290 km/h con el M Driver Package que equipaba nuestra unidad de pruebas. En lo que a consumos se refiere, a velocidad de crucero con el modo Comfort activado en octava velocidad el M4 gira a tan solo 1.900 rpm, lo que hace que puedas conseguir cifras de entorno a los 10 litros que la marca ha homologado. Ahora bien, realmente cuesta bajar de los 15 litros a los 100 en conducción mixta y de los 20 si es puramente deportiva. También hemos de decir, que vale mucho la pena pagar cada litro de gasolina porque lo disfrutas, y mucho.

Elementos M para una dinámica de competición

Todo en este coche está pensado para que su conducción deportiva sea excelente, de ahí que podamos configurar muchos elementos de forma individual, incluso hasta la frenada se puede regular a través del sistema M Drive, que permite modificar parámetros por separado como la respuesta del motor, la velocidad del cambio, la dureza de la suspensión y la dirección o el control de tracción.

Los frenos de carburo de silicio reforzados con fibra de carbono son uno de los elementos clave en este M4, ya que detienen con contundencia a este coupé en cualquier situación, además una vez cogen temperatura resultan bastante infatigables. Seguro que serán los mejores aliados en un Track Day.

La dirección es otro de los elementos clave. Aquí encontramos la electromecánica M Servotronic con una puesta a punto específica para el M4 directa y muy comunicativa, quizás más que hasta la del BMW M2 CS que hace unos meses tuvimos ocasión de probar, lo que hace que el tren delantero se sienta ligero y entre en las curvas con una facilidad pasmosa.

Otra de las chuches que nos harán disfrutar de todo el potencial de este nuevo BMW M4 Competition es el M Mode del que ya os hemos hablado, que permite escoger entre tres modos de conducción alternativos a los tres convencionales (Comfort, Sport y Sport +). El modo Road deja activados todos los controles, mientras que en el modo Sport se desactivan las ayudas en la dirección y sistema de frenado. En el modo Track, el más “pasional” de todos, se desactivan absolutamente todos los elementos de seguridad, incluso se apaga la pantalla central para evitar distracciones dejando la instrumentación precisa en el cuadro de mandos y el head-up display que ofrece también información específica.

Por su parte el control de tracción M permite gracias a sus 10 niveles un deslizamiento limitado de las ruedas posteriores, dejando toda la libertad que queramos al eje trasero, pero evitando que se nos vaya el tema de las manos. Durante la prueba estuvimos haciendo pruebas y la verdad es que en carretera abierta has de ir muy fino si quieres jugar con todas las opciones electrónicas del coche. Pero claro, hay algo que no os hemos contado, y es que dentro del menú M, hay un M Drift Analyser, que como su propio nombre indica analiza la distancia, el tiempo y el grado de giro del coche en las cruzadas, algo que si recomendamos encarecidamente solo se utilice en un circuito cerrado por que es totalmente adictivo. Saber que has hecho una trazada de 80 metros, por ejemplo, te hace pensar que la próxima será de 100, y así sucesivamente.

La suspensión adaptativa M funciona al unísono con los diferentes modos de conducción y hacen que realmente este M4 sea un coche duro incluso con el tarado menos firme se acusan rebotes de la carrocería en aquellos firmes que no estén en buen estado. Esta suspensión es inteligente, lo que quiere decir que gestiona de forma individual la dureza de la suspensión de cada una de las ruedas en función de la conducción que estamos haciendo. En el tren delantero encontramos una barra de torretas, así como trapecios de aluminio con unas nuevas rótulas.

En carretera

Recuerdo a las anteriores versiones que han pasado del BMW M4 por nuestra redacción entre ellas un BMW M4 Cabrio que probamos en 2016 en el llamativo color Sakhir Orange II, cuyo sonido ha sido de lo mejor que ha pasado en muchos años por nuestra redacción. Posteriormente probamos la versión M4 Competition Package que incrementaba la potencia del motor de 6 cilindros de 431CV a 450CV e incluía elementos específicos M para mejorar la dinámica de conducción. Ambos modelos eran muy radicales, como todo ///M, pero ofrecían una experiencia de conducción divertida, sobre todo en el que es su hábitat natural, los puertos de montaña.

Ahora bien, en esta nueva versión del M4 la conducción es sencillamente espectacular, por muchas razones entre ellas, porque es un deportivo fácil de conducir, de reacciones nobles y preciso como el bisturí de un cirujano, pero fácil de sacar de sus casillas.  Incluso con todos los controles activados, si decides hacer un launch control apreciarás enseguida que la parte trasera intenta adelantar a la delantera insinuándose en todo momento. Desactivar el control de tracción y de estabilidad en este M4 Competition es algo que solo se debería de a ver en circuito, pues, aunque tiene muchos elementos para preservar la seguridad, en circuito este coche no es solo un BMW más, es un carreras cliente con el que hacer un Track Day es la ilusión de cualquier piloto que se precie.

Cada vez que probamos un coche como el M4 Competition echamos de menos no llevar a cabo pruebas en circuito, porque es allí donde verdaderamente podríamos apreciar mucho mejor todas las cualidades dinámicas de esta bestia. Ahora estamos ya ansiosos por poner a prueba, y tomen nota en BMW, al BMW M3 Competition, para ver si como dicen supera a este coche.

Interior extremadamente racing, como tiene que ser

El habitáculo del M4 Competition es un “espectáculo” con todas las letras. Hasta la fecha, un servidor ha visto pocos asientos tan impresionantes como los de esta unidad de pruebas. Unos baquets de fibra de carbono que sujetan el cuerpo a la perfección sea cual sea la circunstancia de conducción y que además son 10 kg más ligeros que los de un serie 4 convencional. Apurando mucho, solo tienen un pero, y es la pieza de fibra de carbono en la parte central de la banqueta que a veces molesta un poco, pero es algo, a lo que te acostumbras enseguida.

Un aire racing se respira en un interior donde todo está pensado para ofrecer una experiencia de conducción tan deportiva que a veces te olvidas de lo que es conducir al M4 porque solo quieres pilotarlo. El volante dispone un tamaño y grosos ideal, así como las levas que nunca pierdes de vista. Encontramos dos botones rojos, los que nos dan acceso a los modos de conducción M1 y M2 que son totalmente personalizables, es decir podemos personalizar un modo para ir por la ciudad y otro para circuito por ejemplo a los que accederíamos de forma inmediata con una sola pulsación. El cuadro de mandos BMW Life Cockpit Professional ofrece todo lo necesario para la conducción y encontramos dos vistas que pueden personalizarse, siendo más atractiva la más deportiva que nos deja un cuenta vueltas con la marcha que llevamos engranada en el centro, dando información a los laterales de la presión del turbo la temperatura de los neumáticos o un indicador de las fuerzas G entre otra información representada en una pantalla de 12,3”.

En la consola central encontramos y rodeada de carbono la pantalla de 10,25” táctil y que utiliza también el control por gestos, a lo que cuesta un poco habituarse, mas que nada por aprenderse con cuales se activa cada función. Desde aquí se controla todo el sistema de infotaiment y es compatible con Apple CarPlay y Android Auto.

El selector del cambio tiene un botón junto a la “P” que sirve para regular la velocidad de los cambios a través del sistema Drivelogic que permite escoger entre tres opciones; una eficiente, otra más deportiva y una última óptima para circuito. Junto a este encontramos los botones para acceder a los diferentes modos de conducción a través del M Mode, pudiendo desde aquí acceder de forma directa a la configuración de cada uno de ellos, así como activar también las mariposas del escape.

En la parte trasera encontramos dos asientos individuales en los que la altura está penalizada por la caída del techo, así que aquellas personas de más de 1,80 metros de estatura irán algo justo en ellas, eso sí, bien recogidos, pues ofrecen un encaje total del cuerpo. El maletero por su parte ofrece unos generosos 440 litros de capacidad.

Como casi todo en esta vida tiene un precio, el del BMW M4 Competition es una base de 113.000€, a los que hemos de sumarle opcionales como llantas M de 19 y 20”, color exterior M Sao Paulo Yellow, tapizado cuero Merino Yas Marina Blau, paquete M Race Track (Molduras interiores M, Head-Up Display, M Drive Professional, Molduras en fibra de carbono, Asientos envolventes en fibra de carbono, paquete M Drive, paquete exterior de fibra de carbono y los frenos M de carburo de silicio, cristales tintados, BMW Key Display, Carga inalámbrica para móviles, Control por gestos, Volante calefactable, Driving Assistant, Parking Assistant Plus, Sistema de Sonido Harman Kardon, Cinturones de seguridad M o los Faros láser BMW que incrementan el precio hasta unos muy generosos 147.700€. ¿Vale lo que cuesta?, nuestra respuesta es: ¿le sabrías poner precio a tus emociones? Respóndela tú mismo, y te convencerás.

Conclusión

Creo que los argumentos de nuestra prueba, y desde el inicio de la misma, en el que os hablamos de las emociones convencen a cualquier de que este coche es un deportivo para usarlo a diario, pero también un coche con el que puedes disfrutar mucho en un circuito. Esta polivalencia hace de este coche una gran baza para quien quiera sentir la emoción de saber que en cualquier momento puedes pasar de conducir un BMW a pilotar un ///M.

Hemos dejado esta prueba para el último día del año por una razón, porque queríamos terminar el 2021 disfrutando del que ha sido el coche que más sensaciones nos ha aportado este año y con el que hemos disfrutado como un niño frente al árbol de navidad abriendo los regalos que Papa Noel le ha traído, por portarse bien, aunque en el caso del M4 Competition, quizás a veces, es mejor portarse mal.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • BMW España
  • Barcelona Premium Sant Boi
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here