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El pasado mes de abril, MINI acudió al Salón de Shanghái con la actualización del MINI Clubman, que, a mayores, ofrece un facelifting a la vez que incorpora nuevas opciones de personalización, así como un equipamiento un tanto más tecnológico, algo que ya tocaba desde 2015. El Clubman, ya se encuentra disponible en los concesionarios con un atractivo precio de salida de 26.200€ para la versión de acceso.

Tras el restyling que la marca ha llevado a cabo en toda la gama MINI, le ha llegado el turno al Clubman, que ahora se presenta con pequeños retoques estéticos, pero sobre todo tecnológicos. Lo más destacable es el diseño de la nueva parrilla delantera, así como los faros frontales full LED, que en opción pueden ser Matrix Led o los pilotos traseros que recurren a la misma tecnología pudiendo lucir la grafía de la bandera Union Jack, como en los MINI tres y cinco puertas.

También se añade a la paleta de colores, nombres como el Indian Summer Red Metallic, MINI Yours Enigmatic Black o el British Racing Green Metallic, que pueden contrastar con elementos exteriores fabricados en Piano Black como son los aros de los faros delanteros, la parrilla delantera o los aros de los pilotos traseros, nuevas llantas que pueden ser de entre 16 a 19”.

Por así decirlo, el MINI Clubman, desde que apareciera en 1960 por primera vez, ha sido como “el patito feo” de la marca, o un coche incomprendido, si bien, ya no era en concepto un coche “MINI”, tampoco era un compacto. Cuando BMW acogió la marca bajo su paraguas, y la relanzaron, salieron modelos como el MINI One en versión 3 y 5 puertas o la versión cabrio, siendo en la segunda generación cuando se decidieron a lanzar alternativas como las ya desaparecidos MINI Coupé, Roadster o Paceman, así como las versiones más familiares Clubman o Countryman. Quizás esa primera generación de tan solo 3 puertas, que ofrecía un diseño peculiar no acabó de agradar al público. Sin embargo, ahora, parece que el Clubman, ha venido para quedarse y hacerse un importante hueco dentro de otro segmento.

Su diseño es sin duda su punta de lanza, aunque es un coche de aquellos que gusta o no gusta. Lo mires por donde lo mires mantiene la esencia y el ADN de los MINI. El pack John Cooper Works que lucía nuestra unidad de pruebas, enfatiza más si cabe sus rasgos más deportivos. Para nosotros, donde más destaca el Clubman, es en la zaga, que es la zona del coche que básicamente lo diferencian de sus hermanos. Los pilotos LED se llevan gran parte del protagonismo por su disposición horizontal entre ambas puertas, así como el difusor trasero que da cabida a las dos generosas salidas de los escapes.

Para la fabricación del Clubman, se ha recurrido al uso de la plataforma UKL2 que BMW utiliza para el BMW X1 o el Serie 2 Active Tourer, lo que da cuenta, de que este coche ya no es un simple utilitario, sino que sus proporciones son las de un compacto, prueba de ello son sus generosas medias de 4,26 metros de largo, una anchura de 1,8 metros, una altura de 1,4 metros y una batalla de 2,67 metros.

En la oferta mecánica encontramos tres motores diésel y tres gasolina, siendo la versión de acceso para esta última el bloque de 102 CV del One, el de 136 CV del Cooper y el de 192 CV del Cooper S, el que hoy ocupa nuestra prueba. En cuanto a la oferta diésel, están disponibles las versiones One D de 116 CV, el Cooper D de 150 CV y el Cooper SD de 190 CV que puede tener tracción delantera o el sistema de tracción integral ALL4 de MINI.

Otra de las importantes novedades que encontramos en el Clubman 2020, es que, en lugar del cambio manual de 6 velocidades de serie, podemos optar a una caja de cambios Steptronic de doble embrague y 7 velocidades.

Como en todo los MINI, el habitáculo se presente con un diseño y una estética que podríamos decir es juvenil, en la que destacan infinidad de detalles que hacen el espacio del interior del MINI un lugar único. Este nuevo Clubman, ofrece un volante rediseñado, así como el indicador del nivel del combustible, nuevas molduras decorativas e incorpora un cargador inalámbrico para smartphones bajo el reposabrazos. En cuanto a las tapicerías encontramos el cuero Chester en color Malt Brown, Indigo Blue y Satellite Grey.

De serie, en la consola central encontramos una pantalla multimedia táctil de 6,6” que en opción puede ser de 8,8”, como la de nuestra unidad de pruebas que puede ser compatible además con el sistema Apple CarPlay y Android Auto y que cuenta con una importante actualización del sistema MINI Connected App.

Por su parte el maletero ofrece unos generosos 360 litros de capacidad (la misma que un BMW Serie 1), fácilmente ampliables hasta los 1.250 litros si abatimos los asientos traseros, contando con los dos portones traseros que se abren de forma individual para facilitar la carga del mismo.

Nuestro MINI, que se corresponde con la versión Cooper S, estaba equipado con un motor de 4 cilindros gasolina de 2.0 litros, que rinde una potencia de 190 CV gracias a la tecnología TwinPower Turbo, así como un par motor de 280 disponible entre las 1.350 y las 4.600, o lo que es lo mismo durante casi todo su régimen de giro. Este bloque está asociado a una caja de cambios deportiva Steptronic de doble embrague 7 velocidades, que permiten sacar lo mejor de este propulsor.

En cuanto a su dinámica de conducción, de la misma forma que el Countryman, el hecho de que sean los dos MINI más grandes no pierden esa deportividad característica en la marca, ya que su esquema y su configuración le confieren un dinamismo único que se traduce en diversión al volante y como demuestran sus prestaciones, lo convierten en un hothatch a tener en cuenta, ya que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 7,2 segundos, mientras que puede lanzarse cómodamente hasta los 228 km/h.

Uno de los elementos que vale la pena montar como opcional es la suspensión adaptativa, que en combinación con el MINI Driving Modes, adapta su configuración en función del modo de conducción que llevamos seleccionado, siendo además su tarado bastante firme, pero que se traduce en un comportamiento dinámico brillante, en el que como en todo los MINI, la dirección tan directa es la que te permite hacer transiciones perfectas entre curva y curva.

Los consumos son otra de las bazas de este MINI, ya que, aun disponiendo de 192 CV, su bloque no es tragón, prueba de ello son los 5,5 litros que la marca ha conseguido homologar como consumo mixto, frente a los 7,8 litros que obtuvimos nosotros durante los días que lo tuvimos de media, teniendo en cuenta que hicimos un total de 510 kilómetros.

El MINI que hoy probamos, está disponible desde los 34.600€, siendo el precio final de esta unidad de 46.950€ con todo el equipamiento extra que incluía, como el Pack John Cooper Works, color Chilli Red, franjas negras en el capó, tapicería dinámica cuero Carbon Black, Connected Navigation Plus con pantalla de 8,8”, Paquete Chili, control de crucero activo, Driving Assistant, MINI Head-Up Display, Faros LED Adaptativos, asientos calefactados o la suspensión adaptativa entre otros elementos.

Para concluir os diremos que los MINI con para clientes MINI, es decir, para aquellas personas que buscan la filosofía y el hecho de tener en su garaje a un coche un tanto diferente que se adapte a su estilo de vida. En el caso del Clubman, su polivalencia, además, permite que ahora sea una clara opción para aquellas personas que busquen un compacto deportivo, pero con espacio para todo, además de un diseño único y original.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

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  • MINI España
  • Fotografías: Miguel Angel Solá