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Muchas son las marcas que han empezado una nueva era dentro del mundo de los eléctricos, pero ser de los primeros, tiene sus ventajas, y esto en Mercedes lo saben, es por ello por lo que toda la gama de híbridos y eléctricos emerge bajo una nueva generación llamada EQ, y el primero de los vehículos 100% eléctricos es el EQC.

Los planes de futuro de la marca, que engloba también a smart, son a corto plazo, pues si bien esta última ya ha dejado de fabricar coches de combustión, Mercedes para el año 2022, asegura que tendrá en su inventario hasta 10 modelos 100% eléctricos, repartidos en toda su gama, habiendo además introducido una versión híbrida, eléctrica o de hidrógeno en cada uno de sus modelos, un reto que sin duda está muy cerca. Por el momento la hibridación bajo la nomenclatura EQ Power, podemos encontrarla en la Clase A, Clase B, Clase C, GLC, GLE, Clase E y Clase S o bien, a través de las versiones EQ Boost que utilizan el sistema eléctrico de 48 voltios mediante micro hibridación.

Tal es el compromiso de la marca que apuesta plenamente por este futuro, con una inversión de 10.000 millones de euros para toda la gama de vehículos EQ, además de una inversión en tres nuevas plantas de 1.000 millones de euro para la fabricación de baterías que se llevará a cabo en tres continentes.

La plataforma utilizada para la fabricación del EQC es la misma que la del GLC, por lo que ambos comparten la misma línea ensamblaje en la factoría de Mercedes en Bremen. Aunque guardan un cierto parecido no comparten medidas, ya que el EQC es 10 cm más largo y algo más ancho, pero si comparten el diseño del habitáculo, siendo básicamente el mismo para ambos modelos.

El EQC estrena un nuevo lenguaje de diseño para el exterior, que será propio para la submarca EQ y que presenta elementos específicos como la parrilla piano black delantera de grandes dimensiones, que recoger los faros LED (Multibeam LED), o una firma lumínica que recorre el capó delantero o la trasera del coche.

Las medidas del EQC son muy generosas, ya que cuenta con una talla de 4,76 metros de largo, una anchura de 2,09 metros y una altura de 1,62 metros, lo que se traduce en una habitabilidad interior muy buena para todos los ocupantes que disfrutarán además de una capacidad en el maletero de 500 litros.

El habitáculo respira el aire al que la marca nos tiene muy acostumbrados, donde el diseño, la sobriedad y la calidad de los materiales está presente por los cuatro costados, donde el minimalismo toma protagonismo, gracias al uso del sistema MBUX que cuenta con dos pantallas de 10,25 pulgadas. Quizás la zona central de la consola en color negro piano black es lo que más nos rechina en el interior, pues si bien deja latente que estamos frente a un Mercedes, le resta protagonismo al resto del salpicadero, pues respira de todo menos aire futurista.

Para el interior, existen dos líneas de acabado o equipamiento: Electric Art (de serie) y como no, una AMG Line que añade al exterior una parrilla AMG, así como un faldón delantero específico y más deportivo que encontramos también en la parte trasera lo que conforma un aire más deportivo a todo el conjunto.

En lo que equipamiento se refiere, la unidad que tuvimos ocasión de poner a prueba es la denominada “Edition 1886”, unidad de lanzamiento, que hace referencia al año en el que Karl Benz patentó el primer automóvil. El equipamiento para esta edición incluye elementos como las llantas de 20” y 10 radios, la calandra delantera Black Panel, estribos de aluminio con perfil de goma y la pintura metalizada en el Color Plata Hightech entre otros. De esta unidad, a nuestro país, dicen en la marca que es posible tan solo lleguen unas veinte unidades, que además de lo anteriormente comentado incluyen varios logos identificativos, asientos tapizados en símil cuero ARTICO / Microfibra dinámica en negro y azul con reglajes eléctricos, iluminación ambiental, paquete asistencia al a conducción Distronic Plus, sistema PRE-SAFE con detección de tráfico transversal, cámaras aparcamiento 360º, sistema de sonido Burmester, así como una serie de servicios que incluyen durante un periodo de 6 años el mantenimiento, servicio de recogida y entrega para llevar a cabo las revisiones, ampliación de la garantía de componentes mecánicos durante 6 años o 160.000 kms.

Para el exterior, encontramos una paleta comprendida por 12 exclusivos colores, entre los que destacamos el Gris Selenita Magno, Rojo Jacinto Metalizado, Azul Cavansita o el Color Plata Higtech que lucía nuestra unidad de pruebas.

El precio de salida para el EQC “Edition 1886”, es de 89.500€ con todo incluido, y de 77.425€ para la versión EQC 400 4Matic de acceso, lo que sitúa a este coche por debajo de precio con respecto a sus directos rivales, entre los que encontramos al Audi e-tron, al Tesla Model X o el Jaguar I-Pace, modelos que también han pasado ya por nuestra redacción.

El EQC está dotado de dos motores eléctricos asíncronos, situados en el eje delantero y el trasero. Ambos motores ofrecen una potencia de 300 kW, o lo que es lo mismo de 408CV y un par motor de 765 Nm. Con estas cifras, las 2,5 toneladas que lastra este SUV son capaces de lanzarse de 0 a 100 km/h en tan solo 5,1 segundos y es capaz de alcanzar una velocidad de 180 km/h, velocidad que tiene limitada electrónicamente. En lo que a consumo se refiere, precisa de 22,2 kWh a los 100 km, cifra homologada por la marca como consumo de ciclo mixto y cifra que nosotros vimos aumentada hasta unos 25,2 kWh/100 km durante nuestra prueba teniendo en cuenta que para ello condujimos por diferentes escenarios y por una carretera de montaña.

Su batería de iones de litio cuenta con una capacidad de carga de 80 kWh, lo que se traduce en una autonomía estimada de entre 374 y 416 kilómetros en función del equipamiento instalado y de la forma o por donde conduzcamos. Esta batería tiene un peso de 650 kilogramos, y está ubicada en el fondo plano del coche, bajo los asientos, dejando libre el maletero, donde está situado el motor que acciona el eje direccional trasero.

La capacidad de carga de esta batería es de hasta 110 kW, por lo que solo precisa de 40 minutos para pasar de un 10% al 80% del total de su carga, que bien podría hacerse en uno de los cargadores de la Red Ionity, desarrollada por Mercedes y otras marca, mientras que, para una carga en un enchufe convencional de casa, sería de hasta 11 horas en un wallbox.

Al volante del EQC la sensación que tienes es brutal, pues los sonidos del exterior son prácticamente imperceptibles, gracias al buen trabajo que han llevado a cabo para conseguir un habitáculo con una insonorización que no tiene parangón, ya que apenas se escucha también el ruido de los neumáticos.

El empuje que ofrece sus 760 Nm de par es impresionante, pues dispone de una capacidad de aceleración impresionante ante cualquier circunstancia, dado incluso su peso de 2,5 toneladas. La dirección es quizás uno de los talones de Aquiles del EQC, pues para nuestro gusto transmite muy poco lo que pasa bajo los neumáticos delanteros.

Para optimizar el consumo de la energía de la batería, el EQC está dotado de diversos sistemas que en función de como conduzcamos, nos ayudan a preservar la carga de esta. El asistente Eco juega un papel fundamental junto al sistema de la frenada regenerativa, ya que nos ayudan en gran medida a aumentar nuestra autonomía. Disponemos de 5 niveles de recuperación, que se activan a través de las levas del volante: D + (planeo), D (baja recuperación), D – (media recuperación), y D – – (máxima recuperación). Cada uno de estos modos está pensado al igual que los modos de conducción de un coche de combustión para optimizar la forma de conducción, solamente que, en los coches eléctricos, están optimizados para que la batería nos pueda dar más autonomía. Tanto es, que con el modo D – – apenas nos hará por ejemplo falta tocar el pedal del freno ante la llegada inminente a un cruce, un stop o una rotonda.

Por otra parte, el asistente ECO utiliza los datos de la navegación y de la cartografía para indicarnos en cada momento cual es el momento idóneo para levantar el pie del acelerador, lo que combinado con los diferentes modos de conducción pueden ayudarnos a mejorar día a día los consumos de energía. Es evidente que cuando planifiquemos una ruta a través del sistema de navegación, este por si solo nos ofrezca una ruta ECO y afín para el EQC, a la vez que nos irá informado de todos los puesto de recarga que podamos encontrar en ella. Este sistema funciona al unísono con el Dynamic Select que nos permite escoger entre 5 modos de conducción (Sport, Comfort, Eco, Individual y Max Range).

La dinámica de conducción del Mercedes EQC es muy similar a la del GLC, y a la de cualquier SUV de esta envergadura, en la que las inercias son comunes dado su tamaño, y en el caso de este coche por el peso, aunque hemos de decir que el hecho de que la batería esté situada en el fondo plano, equilibra mucho el centro de gravedad, lo que permite que no se acusen las inercias, salvo que por una carretera de curvas vayas muy rápido. El equipo de frenos está a la altura de lo esperado, cumpliendo con su cometido a la perfección ante cualquier situación que así lo precise, demostrándose, además, gracias a los diferentes modos de retención que os hemos comentado antes bastante infatigables.

En resumen os podemos decir y tras haber probado a sus más directos rivales que el Mercedes EQC está a la altura de lo prometido por la marca en cuanto a la electrificación de sus vehículos se refiere con un SUV que dispone de una autonomía más que suficiente para poder llevar a cabo un viaje y con un empaque premium, además, claro está de ser un SUV con el que puedes salirte del asfalto en cualquier momento para disfrutar del sistema de tracción 4Matic y como no de la experiencia que esto puede suponer.

A la espera de poder llevar a cabo una prueba más completa y durante más días, estas son las sensaciones que hemos obtenido al volante del primer vehículo 100% eléctrico de la marca, el EQC.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

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