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Ford, al igual que el resto de las marcas está dando pasos agigantados para ir en la dirección hacia el proceso de le electrificación, es por ello por lo que a parte de las versiones híbridas enchufables que ya tiene en su inventario como el Kuga, Mondeo, S-MAX o Galaxy, ahora introduce una versión mítica 100% eléctrica en una variante del Ford Mustang.  

Este no es el primer coche eléctrico de la marca, ya que en el año 2011 lanzó al mercado al Focus electric, para renovarlo posteriormente en 2017, aunque lo hizo electrificando un coche ya existente, mientras que con el Mustang todo el desarrollo ha sido desde un folio en blanco, cuya idea a simple vista quiera parecer que es un rival directo del Tesla Model X o el recién llegado también BMW iX3 entre otros y que ha sido obra de Ford Edison, una filial de la compañía desarrollada para la fabricación de vehículos eléctricos que recibe este nombre por Thomas Edison, amigo cercano al ya desaparecido Henry Ford.

Tras 55 años de historia este modelo concebido como un deportivo, y no como cualquiera, sino como uno de los deportivos que durante años ha sido el más vendido en el mundo entero, ahora en Ford, lo han convertido en un SUV 100% eléctrico, en una apuesta que quizás para muchos, o para los entusiastas de lo que hasta hoy conocíamos como un Mustang pueda ser una apuesta arriesgada a la vez que no la verán, por de alguna manera plagiar al original Mustang con motor V8.

Si el Mustang en su versión de combustión es un deportivo que representa todo aquello que quieres encontrar en un muscle car, la idea es que en el Mustang Mach-E suceda lo mismo, aunque claro está, en un segmento donde ya hay muchas apuestas y rivales que ya llevan años cosechando éxitos.

Su diseño es cautivador, y es evidente que llevando el apellido que lleva, haya guiños hacia el diseño que todos conocemos de un Mustang, aunque en este caso todo se lleve para mejorar su eficiencia y su coeficiente aerodinámico en aras de mejorar su autonomía eléctrica. En el frontal destaca la parrilla cerrada en la que como no, encontramos su sello de distinción, así como unos faros que dotan a esta parte del coche de una mirada atractiva y unas nervaduras en el capó propias para alojar a un V8.

En la vista lateral, vemos unos poderosos pasos de rueda dan cabida a unas llantas de 19”, así como unos tiradores de las puertas que son tan originales como prácticos, abriendo la misma, mediante la pulsación de un botón o introduciendo un código, al más puro estilo de los coches americanos de antaño. En la trasera encontramos una original firma lumínica enrasada en el portón trasero en los pasos de ruedas que le dan cierta originalidad a la zaga.

Este SUV mide 4,71 metros de largo, por 1,88 de ancho y cuenta con una altura de 1,60 m, por lo que su disposición es la de un SUV capaz de dar cabida a 5 plazas con dos maleteros, el principal con una capacidad de 402 litros, y el secundario situado en la parte delantera con 81 litros de capacidad, siendo este el que podamos utilizar para guardar por ejemplo los cables de carga. Por cotas se sitúa al nivel del Audi Q4 Sportback e-tron o del Tesla Model Y, aunque con respecto a estos dos modelos queda en medio.

En el habitáculo Ford ha querido hacer una demostración de que este coche si o si, tiene que ser tecnológico, y de la misma manera que en el Ford Explorer que probamos hace unos meses, todas estas miras se han llevado hacia una enorme pantalla central ubicada en disposición vertical en tamaño de 15,5”, desde la que se controla básicamente todo el sistema de infoentretenimiento, así como la configuración del Mustang.

Tras el volante, no obstante, encontramos un pequeño display a modo de cuadro de mandos, donde encontramos información básica como la velocidad, el nivel de carga o la autonomía que nos queda entre otra información. La ergonomía gracias al uso de estas dos pantallas permite que apenas encontremos botones físicos, pero si dos mandos, el de los intermitentes y el limpiaparabrisas en la columna de la dirección.

La idea es que todo se controle desde la pantalla central, y en la medida de lo posible a través de las ordenes habladas, por aquello de no poder de vista la carretera desviando la vista para encontrar alguna que otra función en la pantalla central, que dicho sea de paso ofrece unos menús muy bien estructurados, así como su funcionamiento es rápido e intuitivo.

Además, como complemento podemos utilizar la APP de Ford, desde la que podemos ver no solo información útil del coche como la autonomía que nos queda, el nivel de carga de la batería la ubicación del coche, sino que podemos programar el encendido de la calefacción o las horas de carga para optimizar así el coste que ello conlleva entre otras muchas funciones.

El interior es sobrio, sin grades lujos ni aspiraciones, pero presenta un diseño curioso, en el que destaca el altavoz central firmado por Bang & Olufsen que ocupa básicamente toda la anchura del salpicadero. Algo que no nos ha acabado de convencer es que las dos salidas principales del aire están situadas a los flancos de la pantalla y son demasiados pequeñas, lo que obliga en los días más calurosos a tener que potenciar mucho la velocidad del aire con el consiguiente ruido que eso conlleva. Su enorme techo panorámico está fabricado con una protección de infrarrojos que ayuda a que el habitáculo se mantenga cálido en invierno y fresco en el verano.

En la consola central encontramos el selector del cambio con cuatro posiciones, mas un botón que luce la letra “L”, es con el se que cambia el grado de retención para la recuperación de energía, lo que en otras marcas se llama “B”. El siguiente nivel de recuperación se activa a través del E-Pedal y aumenta más todavía la retención, lo que permite circular básicamente con un solo pedal, algo que, para ciudad, es ideal.

Los asientos aun no siendo de corte deportivo sujetan el cuerpo muy bien además de ser realmente cómodos. Están tapizados en piel y tienen un contraste de costuras en rojo. Disponen de numerosos reglajes eléctricos y están calefactados como en la mayoría de los coches eléctricos. En las plazas traseras encontramos espacio para tres ocupantes, aunque la plaza central es justa, al no haber un túnel de transmisión deja un hueco para poder acomodarse bien.

Nuestra unidad de pruebas, se corresponde con la versión Mustang Mach-E AWD de rango extendido siendo esta la segunda vez que lo probamos, de ahí que en las fotos aparezcan dos coches con diferentes colores.  Ambas tienen un precio de salida de 64.900€ y con un equipamiento de serie que cuenta con sistema apertura puertas E-Latch, faros LED, suspensión trasera multibrazo, llantas de 19”, My Key, asistente pre-colisión, reconocimiento señales de tráfico, asistente velocidad inteligente, navegador, clúster digital de 10,2” y pantalla central de 15,5”, climatizador bizona, cámaras 360º y una garantía de 8 años para la batería y los sistema de alto voltaje. Si le añadimos los dos únicos opcionales, en este caso el color exterior Plata ICED (900€) y el paquete tecnología (1.800€) que incluye el sistema de sonido B&O, Ford CoPilot 360 y el sistema de aparcamiento asistido el precio total es de 67.600€, que no es barato, pero está por debajo de sus más directos rivales, siendo en este caso la mejor opción relación calidad, precio y equipamiento.

 

Modelo

Potencia kW/CV 

Rango

 

Autonomía

 

Precio

Mustang Mach-E RWD198 kW/269CV76 kWhHasta 440 kms48.470€
Mustang Mach-E RWD198 kW/269CV99 kWhHasta 610 kms55.770€
Mustang Mach-E AWD216 kW/294CV76 kWhHasta 400 kms56.270€
Mustang Mach-E AWD258 kW/351CV99 kWhHasta 540 kms64.900€
Mustang Mach-E RWD358 kW/487CV98 kWhHasta 500 kms72.750€

Esta unidad de pruebas dispone dos motores eléctricos síncronos con bobinado de horquilla y rotor de imanes, que generan una potencia en conjunto de 351CV y 580 Nm de par motor, siendo la misma opción que equipan los Porsche Taycan o el Volkswagen ID.3 que hace poco pasó también por nuestra redacción. La batería de 98,7 kWh de capacidad permite homologar una autonomía de hasta 540 kilómetros en ciudad.

La potencia en el Mach-E se puede regular a través de los tres modos de conducción (Whisper, Active, Untamed), siendo este último, el denominado “Salvaje” con el que más puedes disfrutar de todo el potencial de este Mustang, además de simular en el interior y de forma electrónica un sonido que nada tiene que envidiar a los V8 americanos.

Las baterías del Ford Mustang Mach-E están situadas en el plano del coche, bajo el chasis y entre ambos ejes, lo que mejora el centro de gravedad y el reparto de masas. Cuenta con 288 celdas de ion-litio para las versiones de autonomía estándar y de 376 celdas para la versión extendida. Dispone de un sistema de refrigeración líquido para regular así su temperatura y optimizar su rendimiento en condiciones climáticas extremas, así como para mejorar sustancialmente los tiempos de carga.

Ford dispone a través de su sistema de navegación la localización de puntos de carga públicos que actualiza durante los trayectos, para ofrecer siempre rutas eficientes y que dispongan de la posibilidad de poder cargar la batería sobre todo si tenemos que hacer un largo viaje. Otro de los datos para tener en cuenta es que la marca, y a través de la aplicación FordPass Connect, nos ofrecerá gracias a la asociación con NewMotion, información sobre más de 125.000 estaciones de recarga en Europa, así como la información de las estaciones Ionity, ya que es fundadora y socia del consorcio.

Para recargar al Mustang Mach-E, encontramos de serie un cargador de corriente alterna de hasta 11 kW de potencia, mientras que en corriente continúa podríamos cargarlo hasta 150 kW, lo que se traduce en una carga de hasta el 80% de la batería en tan sólo 45 minutos.

En lo que a consumos se refiere, la verdad es que nos ha sorprendido, sobre todo a l ahora de conducir por autovías o autopistas, donde verdaderamente se ve cual es el rendimiento y la eficiencia de un coche. En estos escenarios a velocidades de entre 100 y 120 km/h, obtuvimos unos consumos de entorno a los 18 kWh, mientras que en conducción deportiva alcanzamos en una ruta de 23 kilómetros los 32 kWh. Ahora bien, en ciudad la cosa cambia, ya que es fácil obtener una media de entre 10 y 14 kWh, lo que podría permitirte acércate a la autonomía que la marca ha homologado. Nosotros en el mejor de los casos, hicimos con el 100% de la batería cargada, unos muy generosos 395 kilómetros, teniendo en cuenta que condujimos por los escenarios antes descritos en diferentes días.

En conducción deportiva, sus 2.2 toneladas en esta versión y al no disponer de la suspensión que equipa la versión GT (Magnaride), se acusan balanceos en la carrocería, además de que el tren trasero resulta bastante juguetón, y el control de tracción resulta poco invasivo, lo que nos lleva a la conclusión que para ir rápido es un tanto delicado dada su potencia y la entrega del par motor que es inmediata. Prima la tracción trasera como en cualquier buen deportivo americano que se precie, y la delantera, entra en acción tan solo cuando hay mucha demanda de aceleración o bien las condiciones de adherencia lo requieren.

La ciudad es también su hábitat, donde se mueve con mucha soltura, además, con el sistema E-One pedal es muy cómodo conducir con tan solo el pedal del acelerador. En este escenario es donde puedes ajustar los consumos muchísimo, llegando incluso a ver en el ordenador de abordo registros de entre 10 y 11 kWh. En carretera o autopista para viajar, es silencioso, y su silueta se encarga de desviar el viento para ni siquiera entre por los pasos de rueda.

Los frenos cumplen con su cometido, pero son algo imprecisos, sobre todo en conducción deportiva, donde constantemente estás frenando y con brusquedad para detener con contundencia al Mustang Mach-E. Aunque los discos son ventilados, se calientan con facilidad, lo que se traduce en que cada vez el pedal del freno se vuelve más blando, a lo que, si le sumamos el sistema de regeneración a veces, por así decirlo, “hace cosas raras”.

Conclusión

Son ya muchos eléctricos los que han pasado por nuestra redacción así que nos atreveríamos a decir que el Mustang Mach-E estaría dentro de las 5 primeras plazas que ocupan nuestro garaje ideal. Quizás no tanto por la dinámica de conducción, pero si por la relación calidad precio y sobre todo por el diseño exterior, que nos encanta. Ford ha sabido sacar de un Mustang una versión SUV que no solo es resultona, sino que sabe imprimir muy bien la esencia de un pony que en sus 55 años de historia de ha hecho más que famoso.

Escrito por, Miguel Angel Solá

Agradecimientos

  • Ford España
  • Fotografías: Cristóbal Arjona

 

 

 

 

 

 

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